Las novenas del amor

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En el amor, recitamos permanentemente novenas en nuestra cabeza: para que nos llamen o nos envíen un correo, para que no nos dejen, para que nos quieran con locura……

Nueve días esperando una respuesta, nueve días de silencio, nueve días de conjeturas…. ¿y después del noveno día? tal vez se nos haya pasado el desgarro de estar solos, el vacío de no saber del otro. Tal vez sea el décimo día cuando finalmente dé señales de vida. Durante nueve días, con sus horas y sus noches “pedimos”….. ¿a Dios? ¿al destino?

Una mente que desea y espera es una mente turbada. Pasea de pasado a presente, gira sobre sí misma. No hay paz en un corazón en novena. No es un rezo que serene. Por el contrario, reiteradamente nos recuerda que tenemos un vacío. Pedimos, pedimos,…

(Una novena es una oración que se recita durante nueve días para obtener un deseo o conseguir resolver una situación, buscando generalmente la intersección de un santo determinado o de la Virgen María. Su origen sin embargo no es cristiano sino romano. Los romanos celebraban nueve días de duelo por los difuntos y nueve días de fiestas para apaciguar a los dioses).

“(…)
Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben volar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.”
Federico Garcia Lorca. Pequeño poema infinito (extracto)

(Imagen : Christine de Pisan. L´Epître d´Othéa à Hector. 1460. Fondation Bodmer. Colonia. Alemania)

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Un instante solo mío

soledad

Los primeros monjes vivieron en Egipto en el siglo IV. Eran cristianos que se marchaban a lugares despoblados para vivir lejos de una Iglesia que, en aquél momento, se estaba fundiendo con el Imperio Romano. Por eso la palabra “monje”, que viene del griego “monachós”, quiere decir “solitario”.

Más tarde, hacia el siglo XIII, cuando de nuevo se terminaba una época, algunos volvieron a buscar nuevos desiertos: proliferaron los eremitas y los llamados penitentes por toda Europa, entre ellos San Francisco. Eran personas, muchos de ellos laicos, que renunciaban a su pasado buscando nuevos valores lejos de los bienes materiales de la vida.

Para estar bien en el mundo, ¿cómo hay que estar solo?

“Voy a bordar de tibias lentejuelas
este instante que es mío,
a tapizar de fresas y esperanzas
su borde inmaculado.
Mientras mañana, o todos los momentos
que velan tras el muro de las horas
permanezcan ocultos,
voy a tomar alegre de la mano
el sol que ya comienza a besar mi butaca,
el vaivén de las hojas
que sobrepasan libres los últimos balcones,
el perro que dormita confiado.
Voy a beber la copa del silencio
que siembra paz y amor en el ambiente
para elevar un brindis de ternura
por el dulce recuerdo
de todos mis amigos.
Ahora, cuando el pájaro del sueño
revolotea lejos de mis cuatro paredes,
voy a gustar el vino sorbo a sorbo
de este instante de luz que me acompaña.”
Teresa Berenguer. Brindis por un instante

(Imagen: Christine de Pisan. L´Epître d´Othéa à Hector. 1460. Fondation Bodmer. Colonia. Alemania)

NOCHE DE MAYO

techo de dendera

Tefillah
Por los que no se atreven a mirar las estrellas, ni la luna ni el cielo
porque les da miedo tropezar o encontrar lo que no querían…
Para que aprendan a no darse por vencidos, a vivir, a caerse y , finalmente, a levantarse.

“La gente no sabe ni escuchar ni hablar.
Oyen sin comprender; parecidos a los sordos. A ellos se aplica el proverbio: estando presentes están ausentes.
Para los que están despiertos, hay un solo y mismo mundo.
para las almas la muerte es convertirse en agua; para el agua la muerte es convertirse en tierra. Pero de la tierra proviene el agua, y del agua el alma.
Al alma pertenece el logos, que se acrecienta por sí mismo.
El pensamiento es común a todos.
A todos los hombres es concedido poder conocerse a sí mismos y pensar sabiamente.”
(Heráclito. Efeso (Turquía) 535 a. C – 484 a. C.. (Fragmentos))

(Imagen: techo del Templo de Déndera. Egipto)

El temor a lo tremendo

perrone

En una pequeña sala del Convento de la Encarnación de Madrid hay una imagen de un Cristo yacente esculpida por Perrone. Está tendido sobre sucios lienzos. Su rostro está pálido, medio verdoso y tiene numerosas heridas por todo el cuerpo. Parece muy real, como si estuviéramos ante la mesa de trabajo de un forense. Cuesta mirarlo. Hiere.

Federico García Lorca escribió sobre el culto a estas imágenes en España “Sintieron a Jesús en la Cruz al verlo con la cabeza sublime partida, con el pecho anhelante, con el corazón en el suelo, con espumas sangrientas en la boca,…, pero el pueblo nunca al pensar en el Jesús crucificado se acordó del Jesús del Huerto de los Olivos, con la amargura del temor a lo tremendo, ni se asombró ante el Jesús con amor de hombre de la última cena…” .

El miedo anuló el amor.

“Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas,
es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la del otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?”
Jorge Luis Borges. Cristo en la cruz

(Imagen: Cristo yacente. M. Perrone. 1690. Monasterio de la Encarnación. Madrid)

Sin espinas ni llagas

rabano mauro

Muchas civilizaciones del mundo han incluido sacrificios en sus ritos. Con ellos se buscaba el favor de los dioses o el apaciguamiento de su ira. El sacrificio es un fenómeno que Marcel Mauss denomina “el intercambio de dones”, dar esperando algo a cambio. Los rituales de sacrificio, reglamentados en sus más mínimos detalles, otorgaron además a sacerdotes o brahmanes un poder sobre los dioses.

Cuando Jesús muere acaba con los sacrificios que hacían los judíos, acaba con el Dios otorgador. Muere simplemente, recitando los salmos de la Biblia que tan bien conocía. No pide nada. Ama.

Hasta que, no se sabe bien cuándo ni porqué, se le convierte en “victima”. La cruz se convierte en el símbolo de su sacrificio. Entonces vuelve a aparecer el Dios de la antigua Biblia, el que vigila, otorga y amenaza. El que solo perdona con la intermediación de los sumo sacerdotes.

“Nadie nos moldeará otra vez con tierra y con arcilla,
nadie soplará palabra a nuestro polvo.
Nadie.
Alabado seas tú, Nadie.
Por amor a ti queremos
florecer.
En contra
de ti.
Una nada
fuimos, somos, seremos
siempre, floreciendo:
rosa
de nada, de nadie.
Con
el buril diáfano de alma,
el estambre desolado de cielo,
la roja corona
de la palabra púrpura que cantamos
sobre, oh sobre
la espina.”
Paul Celan, Salmo

(Imagen: Rabano Mauro: De laudibus Sanctae Crucis. 840. Biblioteca Apostólica Vaticana. Roma)

 

Hijos de supervivientes

inquisiscion

Los procesos de la inquisición en Europa obedecen a la represión de corrientes o controversias teológicas. Así ahorcaron y quemaron a personas como Margarita Porete, Miguel Servet o Giordano Bruno porque atacaban la doctrina y tenían una forma distinta de entender la religión cristiana.

Pero la Inquisición en España tuvo un carácter único. Aquí no se condenaba a la persona por sus ideas o sus escritos. Se perseguía a las personas por toda una estirpe, (labor difícil porque España era desde hace muchos siglos fruto de la convivencia de pueblos distintos y de las tres grandes creencias). La inquisición quería “limpiar la sangre” después de siglos de mezclas. Somos hijos de los supervivientes: los descendientes de los que callaron, disimularon, delataron, sobornaron o condenaron.

“Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme…
Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.
Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al final… el lavarse tan tranquilos las manos.”
Concha Mendez

(Imagen: Fortalitum Fidei. Judíos marcados y encadenados. 1464. Archivo de la Catedral del Burgo de Osma. Soria)

Estar en vigilia

paloma

La palabra vigilia significa estar despierto, vigilante y se aplicaba a las rondas nocturnas de los soldados romanos. En las vigilias se combinan salmos, lecturas y momentos de silencio pero no se duerme. Es como tener una vela encendida

No nos hemos quedado dormidos; esperamos atentos. Hay que estar preparado para acoger lo que la vida quiera traernos. El secreto es no tener ataduras y tener los ojos bien abiertos. Si confiamos en nuestras fuerzas y estamos atentos actuaremos sin vacilar, sin darle miles de vueltas a todo, sin miedo… y lo que llegue será nuestro. No hace falta desearlo ni pedírselo a nadie, simplemente hay que dejar que ocurra.

“No cultivo mi jardín a fondo
Intento extenuar la apariencia
Por eso planto pasos
Si desnudas la espera de toda expectativa ¿qué queda?
Una presencia duradera.
Claro que para estar presente de continuo
Conviene aprender a ausentarse.
Yo elegí un vestido blanco.
Algunos otros se inventaron
diferentes trucos para esfumarse:
Un mono de apicultor, digamos.
Otros, empero, se instalaron en el marco de la ventana
Y se quedaron quietos.
Parece estático pero no lo es.
Culpa es de la duración que lo cristaliza.
El mecanismo es:
Temblor
Renuncia
Confianza
Exterminio
Alegría
No en ese orden
Y sin el sentimiento”

Katerina Iliopoulou, “Aquí Allí Dondequiera Siempre “

Confianza. Saber que sabemos volar.
Renuncia. Con las alas atadas o con pesos, no despegamos.
Exterminio. Me abalanzo en la vida sin miedo para tomar lo que es mío.
Temblor. Vibro con mi cuerpo y mi alma.
Alegría….. el aire y el sol en la cara.

(Imagen : Colombe. Jean Ecole Française. Cabinet de dessins et miniatures.
Museo del Louvre. Paris)