El día del padre

sillar segóbriga

En Roma el paso a la adolescencia se celebraba el 17 de marzo, durante las fiestas de Liber Pater. Liber personificaba el poder masculino procreador y se realizaban ritos para asegurar el crecimiento de las semillas en el principio de la primavera.

Ese día, los jóvenes varones de entre catorce y dieciséis años acudían con su padre al Capitolio vistiendo por primera vez la llamada toga virilis que indicaba que el joven ya tenía capacidad para engendrar. Se les daba los tres nombres (praenomen o nombre de pila, nomen o apellido de la gens o linaje, y cognomen o nombre de la familia concreta dentro de la gens) y quedaban inscritos como ciudadanos romanos. Una vez en el foro, el joven efectuaba un sacrificio en honor de Liber.

De ahí viene el origen del día del padre.

( Imagen: sillar. Restos romanos de Segóbriga, Cuenca)

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Cuaresma: sin oscuridad no hay crecimiento

otra cuaresmaEn silencio, con frío, poca luz y putrefacción, así trabaja el oscuro y largo invierno….. Así se prepara el sustrato que dará vida a los colores: en la fermentación que luego se convierte en levadura o en medicina para curarnos, en la hojarasca y los desechos que se descomponen bajo la nieve, en los excrementos acumulados en el establo…

Hay veces que el mundo parece feo, lleno de podredumbre, irritante e histérico. Todo mancha, todo hiere. No podemos escapar de lo sucio porque está aquí, es nuestro, somos nosotros mismos quienes lo producimos.

A veces las cosas salen mal, a veces perdemos algo para siempre. Pero sin adversidad, no podríamos conocer el verdadero significado de nuestros logros, ni aprender más de nosotros mismos. Sin descubrir nuestros defectos nunca aprenderíamos a perdonar los de los otros.

Al final del invierno llega la cuaresma. Aún con días más despejados y largos, la tierra no ha dado aún ningún fruto. Pero como el abono para las plantas, nuestras “manchas” alimentan nuestra energía. Hay hambre. Es la espera.

Quiero llenarme de los frutos del invierno.
Aprender a cultivar flores en lo que huele, repele y mancha.

(Imagen; Joan Amades. Representaciones de la cuaresma. Costumari Catalá. 1952. Ed. Salvat. Barcelona)

La máscara que me oculta

mascara

“Me conocieron en seguida como quien no era” dice Pessoa. Muchas veces no nos damos cuenta de que vamos disfrazados, (de simpático, de serio y responsable, de distraído, …). Nos hemos fundido con nuestro disfraz.

Daniel Pennac explica esta situación muy bien cuando habla del último de la clase en el Instituto. A fuerza de decirse a sí mismo “soy un negado para estudiar, no sé nada ni podré aprender nunca” termina por enorgullecerse de ello y se cierra a toda posibilidad de descubrir algo que le pudiera interesar, algo que despierte su curiosidad.

La máscara, aunque la construimos para nuestra integración en el grupo, en la familia o los con otros en general, lo que hace en realidad es distanciarnos. Impide el intercambio de verdad: quien no es uno mismo no puede relacionarse con los otros. Al vivir en función de la mirada del otro, no es posible que nos amen, porque aman a quien ven, es decir, solo a una parte de nosotros.

He hecho de mí lo que no sabía,
Y lo que podía hacer de mí no lo he hecho.
El disfraz que me puse estaba equivocado.
Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme la máscara,
La tenía pegada a la cara.
Cuando me la quité y me miré en el espejo,
Ya había envejecido.
Alvaro de Campos (Fernando Pessoa) Tabaquería (extracto)

(Imagen: Casco corintio. Siglo VI A.C.)

SEXTA. La hora de almorzar: no soy yo sin los otros

camara 008En la hora sexta comemos. En los conventos hay costumbre de guardar silencio pero también de estar todos juntos, de escuchar en comunidad alguna lectura. Nosotros, a mediodía, quedamos con la familia, los amigos o los compañeros (del latín cum panis, “aquél con el que comparto el pan”). No hay celebración que no tenga una comida en común. No hay cultura o religión que no se haya preocupado por comidas y alimentos: manzanas o carnes, ayunos y panes.

Comer, para los seres humanos no es solo alimentarse. Es un acto de interacción social que refuerza el sentimiento de pertenencia a un grupo.

Por eso comer solo nos incomoda. San Antonio Abad indicó que en el convento el hermano culpable de una falta grave debía ser excluido de la mesa y tomar a solas su alimento: “Nadie lo bendiga al pasar, ni se bendiga el alimento que se le da». Comer solo es despojar a la comida de su aspecto humano, y dejarlo simplemente en algo biológico. Por eso, el que come solo muchas veces se busca una “lectura” de otro ser humano. En España por ejemplo en muchos restaurantes está puesta la televisión a la hora de la comida.

La hora sexta es el momento para reflexionar sobre las relaciones con los demás, los grupos a los que pertenezco, la sociedad.

Respirar: el intercambio entre el ser y los espacios

respirar

Nicodemo el Hagiorita, monje del Monte Athos, decía que gracias a la respiración “los elementos húmedos del corazón, se vuelven más tiernos, más sensibles. Con la respiración el cerebro también se utiliza y, al mismo tiempo, el acto del espíritu se hace uniforme, transparente y más apto para la unión que procura la iluminación sobrenatural de Dios” . Así indicaba a los monjes que debían encontrar todos los días una hora, de preferencia hacia la tarde y en un lugar tranquilo y oscuro, para respirar conscientemente.

Respirar es la única función del sistema neurovegetativo que el hombre puede controlar. Está directamente relacionada con nuestro cuerpo pero también con nuestras emociones. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir su cacofonía interior y llegar al silencio, las migrañas pueden reducirse un 80%. La respiración tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental. Afirman que solo con respirar conscientemente se segregan hormonas como la serotonina y la endorfina y mejoramos la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

Hace ya más de 5.000 años, griegos, hindúes y muchas otras civilizaciones consideran la respiración como la energía del alma. Hace ya por tanto mucho que se descubrió la “sabiduría del soplo, la sabiduría del éter”. Aquí en occidente, simplemente lo habíamos olvidado, quizás tan solo los monjes del Monte Athos no lo hicieron y siguieron respirando a solas por las tardes.

“Respiración oh tú, invisible poema,
puro, incesante intercambio
de nuestro ser y los espacios. Contrapeso
en el que rítmicamente me cumplo.
Ola única
de la que soy el mar creciente
el más estricto de los posibles mares
y apresador de espacio.
¿Cuántos de esos lugares espaciales
antes dentro estuvieron? Oh, más de un viento
es como mi propio hijo.
¿Me reconoces, aire, lleno de la que ya fue en mí
tú, en otro tiempo tersa corteza,
comba y filo de mis palabras?”
Rainer Maria Rilke

(Imagen: Rothschild Canticles, Siglos XIII/XIV. Universidad de Yale, Beinecke Rare Books & Manuscript Library. EE.UU.)

Ni sabes, ni tienes, ni eres

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La palabra desierto viene del verbo “deserere”, que significa olvidar o abandonar.
En el desierto no hay guías, solo sol y arena. Es el espacio sin espacio, sin caminos, …. Desnudez. Soledad. Sequedad. Calor y frío.

En el desierto no hay nadie, solo yo con mis espejismos, es decir con mis demonios y mi mente, llena de lo que se llama “tentaciones”.

En el desierto solo nos guían las estrellas. Quizás por eso en él todo se manifiesta y nos ocurren cosas aunque no nos demos cuenta: ……

Hay veces que me gustaría adentrarme en el desierto.

“Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que gustas
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo
has de dejarte del todo en todo,
y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.
En esta desnudez halla el
espíritu su descanso, porque no
comunicando nada, nada le fatiga hacia
arriba, y nada le oprime
hacia abajo, porque está en
el centro de su humildad.”
San Juan de la Cruz. Monte de perfección

(Imagen: Quram)

NOCHE DE ENERO

muerdago

Invocación
Salmo 75:.7. Ciertamente ni de oriente ni de occidente, ni del desierto, vendrá la salvación

Himno

Más alto, aún más alto, eleva el pensamiento hasta que se pierda en lo incomprensible.
Más profundo, aún más profundo, haz bajar el pensamiento hasta que se pierda en lo insondable.
Más vasto, aún más vasto, extiende el pensamiento hasta que se pierda en lo inexplorable.
Más denso, aún más denso, contrae el pensamiento hasta que se pierda en lo impensable.
(…)
¡Oh hombre!
Dónde está la dulzura — ella está en Ti.
Dónde está la amargura — ella está en Ti.
Dónde está la felicidad — ella está en Ti.
Dónde está la miseria — ella está en Ti.
Dónde está la luz — ella está en Ti.
Dónde están las tinieblas — ellas están en Ti.
Dónde está el amor — él está en Ti.
Dónde está el odio — él está en Ti.
Dónde está el calor — él está en Ti.
Dónde está el frío — él está en Ti.
Dónde está el bien — él está en Ti.
Dónde está el mal — él está en Ti.
Dónde está la verdad — ella está en Ti.
Dónde está la falsedad — ella está en Ti.
Dónde está la sabiduría — ella está en Ti.
Dónde está la ignorancia — ella está en Ti.
Dónde está el cielo — él está en Ti.
Dónde está el infierno — él está en Ti.
Dónde está Dios — El está en Ti.
Dónde está la ilusión — ella está en Ti.
(Letanía de Randas. Swâmi Râmdas (Kerala (India) 1884-1963))

Salmo
“El cielo está dentro de ti” Atahualpa Yupanqui del Álbum: Quisiera tener un monte. Año: 1981. Sello: MICROFON Nº: SUP 80-145

Tefillah/ ruego
Por los que mendigan caricias y lisonjas,
por los que no tienen a quien llamar
y por los que se sienten solos aún rodeados de gente,
para que la misma soledad les de fuerza porque en ningún lugar se hará mundo sino dentro.