Cuando te elevas como Platón

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Dice Platón que, en nosotros, el dolor y el placer están presentes a la vez, y que el alma puede experimentar al mismo tiempo estas afecciones opuestas. Así, la sed es un dolor cuando se siente, pero al aplacarse origina placer como con el primer sorbo de cerveza fría en una mañana calurosa de verano (Delerm) .

Pero Platón lo que de verdad quería encontrar eran los placeres verdaderos, aquellos que están más allá de la dualidad. Los encontró al dejarse llevar a lo sutil por sus cinco sentidos: “Son los que tienen por objeto los colores bellos y las bellas figuras, la mayor parte de los que nacen de los olores y de los sonidos, y todos aquellos, en una palabra, cuya privación no es sensible, ni dolorosa, y cuyo goce va acompañado de una sensación agradable, sin mezcla alguna de dolor”.

Son los colores, los sonidos fluidos y claros o los placeres ligados al descubrimiento en las ciencias.

« Au-dessus des étangs, au-dessus des vallées,
Des montagnes, des bois, des nuages, des mers,
Par delà le soleil, par delà les éthers,
Par delà les confins des sphères étoilées,
Mon esprit, tu te meus avec agilité,
Et, comme un bon nageur qui se pâme dans l’onde,
Tu sillonnes gaiement l’immensité profonde
Avec une indicible et mâle volupté.
Envole-toi bien loin de ces miasmes morbides ;
Va te purifier dans l’air supérieur,
Et bois, comme une pure et divine liqueur,
Le feu clair qui remplit les espaces limpides.
Derrière les ennuis et les vastes chagrins
Qui chargent de leur poids l’existence brumeuse,
Heureux celui qui peut d’une aile vigoureuse
S’élancer vers les champs lumineux et sereins ;
Celui dont les pensés, comme des alouettes,
Vers les cieux le matin prennent un libre essor,
– Qui plane sur la vie, et comprend sans effort
Le langage des fleurs et des choses muettes ! »
Charles Baudelaire, Les fleurs du mal. Elévation.

(Imagen: Pequeño detalle en una página. Petites Heures de Jean de Berry, 1388. Biblioteca Nacional de Francia.)

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El amor se fue con el viento

1390 roman de la rose brith library

El final de un amor puede ser como el fuego: una explosión de energía concentrada, de rabia y reproches callados que de pronto absorben y funden toda materia. Es energía, furia, que quema y derrite todo a su paso. Solo hizo falta una pequeña chispa para que de pronto ardiera todo. Todo se convierte en cenizas, todo queda de color negro.

El amor puede terminar por un movimiento de tierras. Algo estaba ocurriendo por debajo, sin nosotros notarlo. Hasta que un día, la tierra se mueve. Puede hacerlo de golpe como un terremoto o poco a poco, socavando los cimientos, pero en cualquier caso derribando nuestra casa. Perdemos el equilibrio, no sabemos dónde poner los pies, porque debajo de nosotros el suelo no nos sostiene, lo que creíamos más sólido cae y debemos tener cuidado para no ser aplastados por los trozos fragmentados de lo que habíamos construido.

¿Y si, como el agua, el amor termina inundándonos?. Es cuando no podemos respirar porque nos hemos ido ahogando suavemente. Podíamos haberlo visto llegar pero no siempre nos damos cuenta. A veces incluso no vimos que habíamos construido nuestro amor en una zona fácilmente inundable. El lodo lo cubre todo. Todo está manchado y podrido.

Pero para finales extraños, los que se los lleva el viento. El viento llega de pronto, sin control, sin causa aparente. También se lleva los techos, pero no caen, los levanta de golpe. No podemos hablar con el viento huracanado: todo son ruidos y golpes pero no se escuchan palabras. Vuelan recuerdos, …. Y de pronto descubrimos que, también nosotros, hemos salido volando.

Pero el final de un amor no es la nada. Tras un incendio vuelven a salir las flores, más bellas; las casas nuevas tras el terremoto son más sólidas; la inundación hace las tierras más fértiles, y el aire, …. ¿ Acaso no puede elevarnos un remolino?

“La tierra se va cansando,
la rosa no huele a rosa.
La tierra se va cansando
de entibiar semillas rotas,
y el cansando de la tierra
sube en la flor que deshoja
el viento… Y allí, en el viento
se queda…”
Dulce María Loynaz ( Tierra cansada, extracto)

(Imagen: Le roman de la rose. 1390. British Library)

Cuaresma: sin oscuridad no hay crecimiento

otra cuaresmaEn silencio, con frío, poca luz y putrefacción, así trabaja el oscuro y largo invierno….. Así se prepara el sustrato que dará vida a los colores: en la fermentación que luego se convierte en levadura o en medicina para curarnos, en la hojarasca y los desechos que se descomponen bajo la nieve, en los excrementos acumulados en el establo…

Hay veces que el mundo parece feo, lleno de podredumbre, irritante e histérico. Todo mancha, todo hiere. No podemos escapar de lo sucio porque está aquí, es nuestro, somos nosotros mismos quienes lo producimos.

A veces las cosas salen mal, a veces perdemos algo para siempre. Pero sin adversidad, no podríamos conocer el verdadero significado de nuestros logros, ni aprender más de nosotros mismos. Sin descubrir nuestros defectos nunca aprenderíamos a perdonar los de los otros.

Al final del invierno llega la cuaresma. Aún con días más despejados y largos, la tierra no ha dado aún ningún fruto. Pero como el abono para las plantas, nuestras “manchas” alimentan nuestra energía. Hay hambre. Es la espera.

Quiero llenarme de los frutos del invierno.
Aprender a cultivar flores en lo que huele, repele y mancha.

(Imagen; Joan Amades. Representaciones de la cuaresma. Costumari Catalá. 1952. Ed. Salvat. Barcelona)

SEXTA. La hora de almorzar: no soy yo sin los otros

camara 008En la hora sexta comemos. En los conventos hay costumbre de guardar silencio pero también de estar todos juntos, de escuchar en comunidad alguna lectura. Nosotros, a mediodía, quedamos con la familia, los amigos o los compañeros (del latín cum panis, “aquél con el que comparto el pan”). No hay celebración que no tenga una comida en común. No hay cultura o religión que no se haya preocupado por comidas y alimentos: manzanas o carnes, ayunos y panes.

Comer, para los seres humanos no es solo alimentarse. Es un acto de interacción social que refuerza el sentimiento de pertenencia a un grupo.

Por eso comer solo nos incomoda. San Antonio Abad indicó que en el convento el hermano culpable de una falta grave debía ser excluido de la mesa y tomar a solas su alimento: “Nadie lo bendiga al pasar, ni se bendiga el alimento que se le da». Comer solo es despojar a la comida de su aspecto humano, y dejarlo simplemente en algo biológico. Por eso, el que come solo muchas veces se busca una “lectura” de otro ser humano. En España por ejemplo en muchos restaurantes está puesta la televisión a la hora de la comida.

La hora sexta es el momento para reflexionar sobre las relaciones con los demás, los grupos a los que pertenezco, la sociedad.

En febrero llegan las flores

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En silencio y con frío,  así trabaja el oscuro y largo invierno….. Así se prepara el sustrato que dará vida a los colores. Sin la fea hojarasca y los desechos que se descomponen bajo la nieve, sin la fermentación  de los meses sin luz no puede haber levadura, abono ni  medicina para curarnos, …

Hay sol: brotan las violetas.

 

El no saber

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En el siglo XIV tuvo amplia difusión por Europa un libro titulado “La Nube del No Saber” escrito por un místico (o mística) inglés sin nombre. Su idea era que es necesario aprender a vivir en la nada. Dice que en nosotros hay dos personas: el hombre exterior, ese que llamamos el ego, que está sujeto a los caprichos y evasiones de la mente y del cuerpo, y el hombre interior, el verdadero ser.

“Permanece ciego durante este tiempo desechando todo deseo de conocer, ya que el conocimiento es aquí un obstáculo. Conténtate con sentir cómo despierta suavemente lo hondo de tu espíritu”. …

Adéntrate más allá de las nubes: encontraras estrellas.

(Imagen: Paysage. Joan Miró. 1976. Museo Reina Sofia. Madrid)

La metáfora del vampiro

vampiroA mediados del siglo XVIII, el monje benedictino Augustin Calmet, publicó por primera vez un tratado sobre vampiros. Conforme iba avanzando el racionalismo en Europa, más se multiplicaban los escritos sobre vampiros como fenómeno antropológico. Hasta que, en plena revolución industrial, apareció Drácula, … el primer personaje de ficción que, sin ser un dios, nunca muere.

Los vampiros tienen grandes poderes: pueden hacer que cambie el tiempo, se mantienen siempre jóvenes, logran obediencia de animales y humanos tan solo con su mente y pueden convertirse en niebla. Los vampiros seducen. Son atractivos, interesantes y muy atentos. No hay quien se resista, sin batalla, a un vampiro.

Sin embargo, me surgen preguntas sobre los vampiros que me parecen metáforas……

¿Por qué no se reflejan en los espejos?

¿Por qué no tienen sombra?

¿Por qué se debilitan tanto con la luz?

(Imagen: The Black Hours. 1475. Pierpont Morgan Library. NY)