Cuaresma: sin oscuridad no hay crecimiento

otra cuaresmaEn silencio, con frío, poca luz y putrefacción, así trabaja el oscuro y largo invierno….. Así se prepara el sustrato que dará vida a los colores: en la fermentación que luego se convierte en levadura o en medicina para curarnos, en la hojarasca y los desechos que se descomponen bajo la nieve, en los excrementos acumulados en el establo…

Hay veces que el mundo parece feo, lleno de podredumbre, irritante e histérico. Todo mancha, todo hiere. No podemos escapar de lo sucio porque está aquí, es nuestro, somos nosotros mismos quienes lo producimos.

A veces las cosas salen mal, a veces perdemos algo para siempre. Pero sin adversidad, no podríamos conocer el verdadero significado de nuestros logros, ni aprender más de nosotros mismos. Sin descubrir nuestros defectos nunca aprenderíamos a perdonar los de los otros.

Al final del invierno llega la cuaresma. Aún con días más despejados y largos, la tierra no ha dado aún ningún fruto. Pero como el abono para las plantas, nuestras “manchas” alimentan nuestra energía. Hay hambre. Es la espera.

Quiero llenarme de los frutos del invierno.
Aprender a cultivar flores en lo que huele, repele y mancha.

(Imagen; Joan Amades. Representaciones de la cuaresma. Costumari Catalá. 1952. Ed. Salvat. Barcelona)

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SEXTA. La hora de almorzar: no soy yo sin los otros

camara 008En la hora sexta comemos. En los conventos hay costumbre de guardar silencio pero también de estar todos juntos, de escuchar en comunidad alguna lectura. Nosotros, a mediodía, quedamos con la familia, los amigos o los compañeros (del latín cum panis, “aquél con el que comparto el pan”). No hay celebración que no tenga una comida en común. No hay cultura o religión que no se haya preocupado por comidas y alimentos: manzanas o carnes, ayunos y panes.

Comer, para los seres humanos no es solo alimentarse. Es un acto de interacción social que refuerza el sentimiento de pertenencia a un grupo.

Por eso comer solo nos incomoda. San Antonio Abad indicó que en el convento el hermano culpable de una falta grave debía ser excluido de la mesa y tomar a solas su alimento: “Nadie lo bendiga al pasar, ni se bendiga el alimento que se le da». Comer solo es despojar a la comida de su aspecto humano, y dejarlo simplemente en algo biológico. Por eso, el que come solo muchas veces se busca una “lectura” de otro ser humano. En España por ejemplo en muchos restaurantes está puesta la televisión a la hora de la comida.

La hora sexta es el momento para reflexionar sobre las relaciones con los demás, los grupos a los que pertenezco, la sociedad.

En febrero llegan las flores

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En silencio y con frío,  así trabaja el oscuro y largo invierno….. Así se prepara el sustrato que dará vida a los colores. Sin la fea hojarasca y los desechos que se descomponen bajo la nieve, sin la fermentación  de los meses sin luz no puede haber levadura, abono ni  medicina para curarnos, …

Hay sol: brotan las violetas.

 

El no saber

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En el siglo XIV tuvo amplia difusión por Europa un libro titulado “La Nube del No Saber” escrito por un místico (o mística) inglés sin nombre. Su idea era que es necesario aprender a vivir en la nada. Dice que en nosotros hay dos personas: el hombre exterior, ese que llamamos el ego, que está sujeto a los caprichos y evasiones de la mente y del cuerpo, y el hombre interior, el verdadero ser.

“Permanece ciego durante este tiempo desechando todo deseo de conocer, ya que el conocimiento es aquí un obstáculo. Conténtate con sentir cómo despierta suavemente lo hondo de tu espíritu”. …

Adéntrate más allá de las nubes: encontraras estrellas.

(Imagen: Paysage. Joan Miró. 1976. Museo Reina Sofia. Madrid)

La metáfora del vampiro

vampiroA mediados del siglo XVIII, el monje benedictino Augustin Calmet, publicó por primera vez un tratado sobre vampiros. Conforme iba avanzando el racionalismo en Europa, más se multiplicaban los escritos sobre vampiros como fenómeno antropológico. Hasta que, en plena revolución industrial, apareció Drácula, … el primer personaje de ficción que, sin ser un dios, nunca muere.

Los vampiros tienen grandes poderes: pueden hacer que cambie el tiempo, se mantienen siempre jóvenes, logran obediencia de animales y humanos tan solo con su mente y pueden convertirse en niebla. Los vampiros seducen. Son atractivos, interesantes y muy atentos. No hay quien se resista, sin batalla, a un vampiro.

Sin embargo, me surgen preguntas sobre los vampiros que me parecen metáforas……

¿Por qué no se reflejan en los espejos?

¿Por qué no tienen sombra?

¿Por qué se debilitan tanto con la luz?

(Imagen: The Black Hours. 1475. Pierpont Morgan Library. NY)

 

NOCHE DE ENERO

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Invocación
Salmo 75:.7. Ciertamente ni de oriente ni de occidente, ni del desierto, vendrá la salvación

Himno

Más alto, aún más alto, eleva el pensamiento hasta que se pierda en lo incomprensible.
Más profundo, aún más profundo, haz bajar el pensamiento hasta que se pierda en lo insondable.
Más vasto, aún más vasto, extiende el pensamiento hasta que se pierda en lo inexplorable.
Más denso, aún más denso, contrae el pensamiento hasta que se pierda en lo impensable.
(…)
¡Oh hombre!
Dónde está la dulzura — ella está en Ti.
Dónde está la amargura — ella está en Ti.
Dónde está la felicidad — ella está en Ti.
Dónde está la miseria — ella está en Ti.
Dónde está la luz — ella está en Ti.
Dónde están las tinieblas — ellas están en Ti.
Dónde está el amor — él está en Ti.
Dónde está el odio — él está en Ti.
Dónde está el calor — él está en Ti.
Dónde está el frío — él está en Ti.
Dónde está el bien — él está en Ti.
Dónde está el mal — él está en Ti.
Dónde está la verdad — ella está en Ti.
Dónde está la falsedad — ella está en Ti.
Dónde está la sabiduría — ella está en Ti.
Dónde está la ignorancia — ella está en Ti.
Dónde está el cielo — él está en Ti.
Dónde está el infierno — él está en Ti.
Dónde está Dios — El está en Ti.
Dónde está la ilusión — ella está en Ti.
(Letanía de Randas. Swâmi Râmdas (Kerala (India) 1884-1963))

Salmo
“El cielo está dentro de ti” Atahualpa Yupanqui del Álbum: Quisiera tener un monte. Año: 1981. Sello: MICROFON Nº: SUP 80-145

Tefillah/ ruego
Por los que mendigan caricias y lisonjas,
por los que no tienen a quien llamar
y por los que se sienten solos aún rodeados de gente,
para que la misma soledad les de fuerza porque en ningún lugar se hará mundo sino dentro.

Cumpleaños

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En la antigua Roma se utilizaban clavos para detener posibles acontecimientos. Se escribía en el suelo o en la pared la amenaza temida: una persona, un enfermedad, un embargo,.. y, delante, se hincaba un clavo profundamente. Así el problema no podía avanzar más.  El 13 de septiembre, en una ceremonia en el templo de Júpiter, se clavaba cada año el Clavus annalis en el lado derecho del altar, con la intención de señalar el tiempo y fijar la llegada de cada año.

Nosotros, cada año, celebramos nuestro cumpleaños. Sin embargo, hay muchas personas que temen cumplir años.

Pero no podemos clavar el tiempo. No podemos parar una flecha lanzada en pleno vuelo. Lo que vuela está vivo y porque está vivo, muere. Eso no debería importarnos. Los campos se agostan ¿por qué preocuparse por algo sobre lo que no podemos hacer nada?. Intentar parar el tiempo es estéril. Cumplir años es madurar, ser más sabio.

Muchos no se atreven a cerrar los ojos para pedir un deseo antes de apagar las velas cada año: ¿han renunciado a los sueños, y a celebrar, hasta el último día, que la vida es un regalo?

“Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?”
Rosalía de Castro

(Imagen: Hildegarda de Binden. Liber divinorum operum. 1230. Biblioteca Statale. Lucca. Italia)