Millares de ojos

ojos

¿Qué es lo que realmente vemos?

  • Al contemplar una montaña busco senderos y calibro cuestas y desniveles porque me gustan los paseos. Sin embargo tú, que pintas acuarelas, descubres sombras y colores y aquél, que colecciona minerales, observa de qué están hechas las rocas. Pero, ¿no es acaso la misma montaña?
  • La piel de la cebolla es lisa y blanca, pero ¡qué de células, si la miramos por un microscopio! ¿cómo es que aparecen imperfecciones y heridas en una superficie que parecía tan lisa?.
  • Desde lo alto de un rascacielos las personas ya no son personas, son como hormigas o puntos de colores; pequeños seres en movimiento continuo, que se mueven sin ningún sentido. ¿Dónde queda, desde arriba, lo muy importantes y distintos que creemos que somos?
“A falta de aquello que desean ver,
mis ojos están hambrientos
y sólo pueden
sentir dolor.
Hubo una vez en que viví tras muros de cristal,
y mis ojos pertenecían
a una ética diferente
que, tímida, limaba los cantos
de todo lo que les encendía.
Normalmente, ver era
cuestión de descubrir
lo que existía bajo el cerebro.
Ahora mis ojos se han convertido
en una parte de mí expuesta
directa, en riesgo y abierta
a todos los viejos peligros.
Ahora veo
mucho mejor
y me duelen los ojos.”
Audre Lorde. Lentes de contacto

(Imagen : Etudes de l´oeil. Dessin de J.J. Lequeu. 1792. Biblioteca Nacional de Francia.)

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Las novenas del amor

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En el amor, recitamos permanentemente novenas en nuestra cabeza: para que nos llamen o nos envíen un correo, para que no nos dejen, para que nos quieran con locura……

Nueve días esperando una respuesta, nueve días de silencio, nueve días de conjeturas…. ¿y después del noveno día? tal vez se nos haya pasado el desgarro de estar solos, el vacío de no saber del otro. Tal vez sea el décimo día cuando finalmente dé señales de vida. Durante nueve días, con sus horas y sus noches “pedimos”….. ¿a Dios? ¿al destino?

Una mente que desea y espera es una mente turbada. Pasea de pasado a presente, gira sobre sí misma. No hay paz en un corazón en novena. No es un rezo que serene. Por el contrario, reiteradamente nos recuerda que tenemos un vacío. Pedimos, pedimos,…

(Una novena es una oración que se recita durante nueve días para obtener un deseo o conseguir resolver una situación, buscando generalmente la intersección de un santo determinado o de la Virgen María. Su origen sin embargo no es cristiano sino romano. Los romanos celebraban nueve días de duelo por los difuntos y nueve días de fiestas para apaciguar a los dioses).

“(…)
Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben volar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.”
Federico Garcia Lorca. Pequeño poema infinito (extracto)

(Imagen : Christine de Pisan. L´Epître d´Othéa à Hector. 1460. Fondation Bodmer. Colonia. Alemania)

Un instante solo mío

soledad

Los primeros monjes vivieron en Egipto en el siglo IV. Eran cristianos que se marchaban a lugares despoblados para vivir lejos de una Iglesia que, en aquél momento, se estaba fundiendo con el Imperio Romano. Por eso la palabra “monje”, que viene del griego “monachós”, quiere decir “solitario”.

Más tarde, hacia el siglo XIII, cuando de nuevo se terminaba una época, algunos volvieron a buscar nuevos desiertos: proliferaron los eremitas y los llamados penitentes por toda Europa, entre ellos San Francisco. Eran personas, muchos de ellos laicos, que renunciaban a su pasado buscando nuevos valores lejos de los bienes materiales de la vida.

Para estar bien en el mundo, ¿cómo hay que estar solo?

“Voy a bordar de tibias lentejuelas
este instante que es mío,
a tapizar de fresas y esperanzas
su borde inmaculado.
Mientras mañana, o todos los momentos
que velan tras el muro de las horas
permanezcan ocultos,
voy a tomar alegre de la mano
el sol que ya comienza a besar mi butaca,
el vaivén de las hojas
que sobrepasan libres los últimos balcones,
el perro que dormita confiado.
Voy a beber la copa del silencio
que siembra paz y amor en el ambiente
para elevar un brindis de ternura
por el dulce recuerdo
de todos mis amigos.
Ahora, cuando el pájaro del sueño
revolotea lejos de mis cuatro paredes,
voy a gustar el vino sorbo a sorbo
de este instante de luz que me acompaña.”
Teresa Berenguer. Brindis por un instante

(Imagen: Christine de Pisan. L´Epître d´Othéa à Hector. 1460. Fondation Bodmer. Colonia. Alemania)

NOCHE DE MAYO

techo de dendera

Tefillah
Por los que no se atreven a mirar las estrellas, ni la luna ni el cielo
porque les da miedo tropezar o encontrar lo que no querían…
Para que aprendan a no darse por vencidos, a vivir, a caerse y , finalmente, a levantarse.

“La gente no sabe ni escuchar ni hablar.
Oyen sin comprender; parecidos a los sordos. A ellos se aplica el proverbio: estando presentes están ausentes.
Para los que están despiertos, hay un solo y mismo mundo.
para las almas la muerte es convertirse en agua; para el agua la muerte es convertirse en tierra. Pero de la tierra proviene el agua, y del agua el alma.
Al alma pertenece el logos, que se acrecienta por sí mismo.
El pensamiento es común a todos.
A todos los hombres es concedido poder conocerse a sí mismos y pensar sabiamente.”
(Heráclito. Efeso (Turquía) 535 a. C – 484 a. C.. (Fragmentos))

(Imagen: techo del Templo de Déndera. Egipto)

Cuando te elevas como Platón

rama

Dice Platón que, en nosotros, el dolor y el placer están presentes a la vez, y que el alma puede experimentar al mismo tiempo estas afecciones opuestas. Así, la sed es un dolor cuando se siente, pero al aplacarse origina placer como con el primer sorbo de cerveza fría en una mañana calurosa de verano (Delerm) .

Pero Platón lo que de verdad quería encontrar eran los placeres verdaderos, aquellos que están más allá de la dualidad. Los encontró al dejarse llevar a lo sutil por sus cinco sentidos: “Son los que tienen por objeto los colores bellos y las bellas figuras, la mayor parte de los que nacen de los olores y de los sonidos, y todos aquellos, en una palabra, cuya privación no es sensible, ni dolorosa, y cuyo goce va acompañado de una sensación agradable, sin mezcla alguna de dolor”.

Son los colores, los sonidos fluidos y claros o los placeres ligados al descubrimiento en las ciencias.

« Au-dessus des étangs, au-dessus des vallées,
Des montagnes, des bois, des nuages, des mers,
Par delà le soleil, par delà les éthers,
Par delà les confins des sphères étoilées,
Mon esprit, tu te meus avec agilité,
Et, comme un bon nageur qui se pâme dans l’onde,
Tu sillonnes gaiement l’immensité profonde
Avec une indicible et mâle volupté.
Envole-toi bien loin de ces miasmes morbides ;
Va te purifier dans l’air supérieur,
Et bois, comme une pure et divine liqueur,
Le feu clair qui remplit les espaces limpides.
Derrière les ennuis et les vastes chagrins
Qui chargent de leur poids l’existence brumeuse,
Heureux celui qui peut d’une aile vigoureuse
S’élancer vers les champs lumineux et sereins ;
Celui dont les pensés, comme des alouettes,
Vers les cieux le matin prennent un libre essor,
– Qui plane sur la vie, et comprend sans effort
Le langage des fleurs et des choses muettes ! »
Charles Baudelaire, Les fleurs du mal. Elévation.

(Imagen: Pequeño detalle en una página. Petites Heures de Jean de Berry, 1388. Biblioteca Nacional de Francia.)

La arrogancia de los que vienen a liberarnos

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El libro Eclesiastés de la Biblia comienza diciendo que en el mundo todo es vanidad.
Vanidad es una palabra que viene de vano, que significa hueco, vacío, inútil, …. Es querer ser engrandecido pero también creerse más sabio, más puro, justo o santo que otros.

Se nos dice que para ser importante hay que sobresalir, ser “mas”, ser diferente y superior a los otros. Pero en realidad todos buscamos lo mismo: evitar el sufrimiento y que nos quieran.

¿Por qué entonces unos estarían por encima de otros? ¿Por qué mi pueblo, mi huerto, mi color, mi bandera, mi sangre, ….. serían mejor que los de los otros?

“Líbranos, Señor
de la arrogancia de aquellos
que siempre tienen que liberar
a alguien.
Líbranos de su
anómala esclavitud.
Libéranos, Dómine
de los libertadores.
Desleales consigo
y con los liberados,
odian a los conquistadores
y los substituyen.
Oh, Señor,
que cada uno encuentre
el necesario impulso
a toda liberación.
Que cada uno pueda liberarse
(solo o en compañía)
libremente..”
Lucio Zinna. Preghiera per i liberatori

(Imagen: detalle de El Jardín de las delicias, El Bosco. Museo del Prado)

El temor a lo tremendo

perrone

En una pequeña sala del Convento de la Encarnación de Madrid hay una imagen de un Cristo yacente esculpida por Perrone. Está tendido sobre sucios lienzos. Su rostro está pálido, medio verdoso y tiene numerosas heridas por todo el cuerpo. Parece muy real, como si estuviéramos ante la mesa de trabajo de un forense. Cuesta mirarlo. Hiere.

Federico García Lorca escribió sobre el culto a estas imágenes en España “Sintieron a Jesús en la Cruz al verlo con la cabeza sublime partida, con el pecho anhelante, con el corazón en el suelo, con espumas sangrientas en la boca,…, pero el pueblo nunca al pensar en el Jesús crucificado se acordó del Jesús del Huerto de los Olivos, con la amargura del temor a lo tremendo, ni se asombró ante el Jesús con amor de hombre de la última cena…” .

El miedo anuló el amor.

“Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas,
es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la del otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?”
Jorge Luis Borges. Cristo en la cruz

(Imagen: Cristo yacente. M. Perrone. 1690. Monasterio de la Encarnación. Madrid)