NOCHE DE DICIEMBRE

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Tefillah /ruego
Por los que, de tanto creer en la materia y las leyes de la ciencia, dejaron de maravillarse;
para que consigan bajar la guardia y se dejen sorprender por la magia.
Para que descubran que está siempre presente, en el arte, en el cuerpo, en el cielo…. En el fuego

Salmo
«Pa’ Llegar A Tu Lado» . Enrique Bundury.
Autor: Lhasa de Sela.
Albúm Licenciado Cantinas. OCESA ,2011

Himno
¿Cómo podremos comprender la gran excelencia de los ángeles, nosotros que ni siquiera somos capaces de conocer la naturaleza de nuestra alma? Para nosotros en esta cuestión todo es misterio. ¿Qué es esa alma que puede animar una carne mortal, pero que es impotente para limitarse solamente a los pensamientos santos, esa alma que es a la vez tan fuerte y tan débil, tan grande y tan pequeña; esa alma que penetra en las verdades más ocultas, contempla las cosas celestes e inventa innumerables artes, tan maravillosas como útiles para la vida? ¿Qué es, pues, esa alma cuyo conocimiento se extiende a tantas cosas, y que, sin embargo, no sabe cómo ha sido hecha ella misma? (..)
Que mi alma se aparte de estas cosas, trascienda todo lo creado, corra y se eleve, vuele y atraviese el espacio (…) Que el espíritu se aleje de todo lo visible por los ojos, y de todo lo representable por la imaginación, y se eleve puro y simple, y en rápido vuelo, hasta el Creador de los ángeles, de las almas y de todo el universo. (..)
Esta luz que alumbra la tierra, y que está cerrada en el espacio, esta luz que termina con el tiempo y que la noche cubre de tinieblas, esta luz que es común a los hombres, a las bestias y a los más humildes gusanos, ¿qué es más que una verdadera noche en comparación con la luz suprema de Dios?
(San Agustín (Tagaste – Souk Ahras (Argelia), 354 –430) Soliloquios)

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Letanías al atardecer

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En algunas religiones, para llegar al silencio interior se repiten sonidos. Se cantan mantras o letanías para concentrar todo sonido en una nota, en un tempo. Después con la última vibración y los labios cerrados disfrutaremos de la música callada, de la soledad sonora. Pero el verdadero silencio solo empieza con el sonido del latir del corazón y del aire que entra en los pulmones.

San Juan de la Cruz nos dice que para escuchar el silencio hay que “cerrar los sentidos con uso e inclinación de soledad y olvido de toda criatura y de todos los acaecimientos, aunque se hunda el mundo ”. Nada entra, solo el aire silencioso del universo…..

Salvo quizás, el canto de los grillos.

Que respirar en paz la música no oída
sea mi último deseo, pues sabed
que, para quien respira
en paz, ya todo el mundo
está dentro de él y en él respira.
Antonio Colinas, letanías del ciego que ve

(Imagen: Codex Musical de Las Huelgas (Burgos, Monasterio de Las Huelgas, Codex IX)

Cómo entrar en lo más hondo

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En el barranco de Víznar, la noche del 18 de agosto, los vecinos del Sacromonte de Granada despiertan el alma del flamenco junto a la fosa donde tiraron a García Lorca. Cada año a la luz de las velas y bajo las estrellas, brotan quejidos que vienen de lo más hondo.

Cuando el canto hace brotar una emoción muy profunda utilizamos palabras del mundo mágico: duende, alma (soul)… Lorca explicaba el duende como “un poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica” y lo relacionaba con los místicos. Decía que  el cante jondo, para quemarnos la sangre,  necesita de la noche oscura.

No hay alma que pueda resistirse sin conmoverse al sonido de una granaína flamenca en mitad de la noche.

“Tú eres el agua oscura
que mana por adentro de la roca:
tu eres el agua oscura y entrañable
que va corriendo debajo de la tierra
ignorada del sol,
de la sed de los que rastrean la
tierra de los que ruedan por la tierra.
Tu eres el agua virgen sin destino
Y sin nombre geográfico;
Tú eres la frescura intocada,
El trémulo secreto de frescura,
El júbilo secreto de esta
Frescura mía que tú eres,
De esta agua honda que tú has sido siempre,
Sin alcanzar a ser más nada que eso:
Agua negra, sin nombre…
¡y apretada, apretada contra mi!”

Dulce María Loynaz – Agua escondida

(Image: “Bayad toca el oud para las damas”, Manuscrito árabe del siglo XII del cuento Qissat Bayad wa Reyad)