Decían que eran brujas

Susana_y_los_viejos,_por_Tintoretto

En 1660, Barbara Buvée, madre superiora del convento de ursulinas de Auxonne fue acusada de brujería. Ocho monjas pretendían haber sido desfloradas por los espíritus. Los médicos llamados a declarar en el parlamento de Borgoña descubrieron en casi todas las monjas los síntomas de una enfermedad conocida como “furor uterino”: un ansia irrefrenable de goce sexual y una incapacidad para pensar o hablar de algo que no tuviera relación con el sexo. En el proceso, el doctor Bachet redactó un informe oficial, en el que decía lo siguiente: “las religiosas no han dado ninguna muestra convincente o legitima de verdadera posesión demoníaca en ninguno de sus actos, pues ni comprendían lenguas extranjeras, ni conocían secretos ocultos, ni sus cuerpos levitaban en el aire, ni se movían de un lugar a otro, ni realizaban contorsiones extraordinarias ni fuera de lo normal”.

Considerada culpable, Barbara Buvée fue trasladada a otro convento. Al final, se descubrió que uno de los dos confesores del convento, el padre Nouvelet, abusaba sexualmente de las ocho monjas.

“Usted nunca ha parido
no conoce
el filo de los machetes
no ha sentido
las culebras de río
nunca ha bailado
en un charco de sangre querida
doctor
no meta la mano tan adentro
que ahí tengo los machetes
que tengo una niña dormida
y usted nunca ha pasado
una noche en la culebra
usted no conoce el río.”
María Auxiliadora Álvarez.

(Imagen: Susana y los viejos. Tintoretto. Museo del Prado)

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Cumpleaños

HIDEGARD2

En la antigua Roma se utilizaban clavos para detener posibles acontecimientos. Se escribía en el suelo o en la pared la amenaza temida: una persona, un enfermedad, un embargo,.. y, delante, se hincaba un clavo profundamente. Así el problema no podía avanzar más.  El 13 de septiembre, en una ceremonia en el templo de Júpiter, se clavaba cada año el Clavus annalis en el lado derecho del altar, con la intención de señalar el tiempo y fijar la llegada de cada año.

Nosotros, cada año, celebramos nuestro cumpleaños. Sin embargo, hay muchas personas que temen cumplir años.

Pero no podemos clavar el tiempo. No podemos parar una flecha lanzada en pleno vuelo. Lo que vuela está vivo y porque está vivo, muere. Eso no debería importarnos. Los campos se agostan ¿por qué preocuparse por algo sobre lo que no podemos hacer nada?. Intentar parar el tiempo es estéril. Cumplir años es madurar, ser más sabio.

Muchos no se atreven a cerrar los ojos para pedir un deseo antes de apagar las velas cada año: ¿han renunciado a los sueños, y a celebrar, hasta el último día, que la vida es un regalo?

“Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?”
Rosalía de Castro

(Imagen: Hildegarda de Binden. Liber divinorum operum. 1230. Biblioteca Statale. Lucca. Italia)

Tiempo de manzanas

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Sobre un fondo oscuro, dos figuras desnudas se entrelazan como en un extraño baile en un cuadro de Guido Reni. Atalanta corre desnuda, como los hombres. Es una mujer libre. Fue la única mujer que acompañó a los argonautas en la búsqueda del vellocino de oro, Ha ganado todas las carreras y su padre ha ejecutado a todos su anteriores contrincantes como ella había pedido. Solo se casará con quien pueda superarla.

Hipomenes se mide con ella. Sabe que ella es más rápida que él y que ganará la carrera. Sin embargo y sin querer reconocerlo, Atalanta tiene dudas por primera vez. Desea algo más que correr, algo más que dejarse vencer por la fuerza de un hombre, por un cuerpo.

Atalanta sabe, como Eva, que solo las manzanas doradas del árbol del conocimiento pueden aminorar su marcha. Hipómenes también lo sabe y por eso ha utilizado el mayor de los hechizos:  su inteligencia.

Ahora, inclinada para recoger las manzanas de oro, Atalanta sabe que obtendrá el premio ………. si no gana.

(Imagen: Guido Reni. Atalanta e Hipómenes, 1618 -1619 Museo del Prado. Madrid)

Semillas

He sembrado semillas de tomate, de pequeños tomates que en francés se llaman “pommes d´amour”. Puse tierra, abono y los he regado. Tan solo con dos pellizcos de semillas han salido casi cien plantas. Crecen rápido pero he observado que aquellos que están más cerca de la luz crecen más fuertes y altos.

Además de cuidados, atención y educación, los niños pequeños, para crecer, necesitan sol. No basta con cuidar y atender a nuestros hijos, ni siquiera con dar mimos y besos. Los niños para crecer necesitan tener confianza en la vida; sentir que el mundo es bonito, interesante y cálido.

Dice Jung que “nada tiene una influencia psicológica más fuerte en su ambiente y especialmente en sus hijos que la vida no vivida de un padre”. Solo quien ama la vida puede transmitir energía positiva.

“Aunque todos se esfuerzan por salir de sí mismos
Como de la prisión que les odia y encierra,
Existe un gran milagro en este mundo:
Yo lo siento: se vive toda vida”

Rainer Maria Rilke

(Imagen: Detalle de la Iglesia de San Vicente de Labuerda, Sobrarbe Huesca)

Ya no será o el final de un amor

Desesperada por la partida de Eneas, Dido, reina de Cartago, decide suicidarse y se clava en el pecho la espada de éste. Virgilio cuenta cómo los dioses enviaron a Iris, con sus alas azafranadas y su estela de mil colores, para ayudarla a morir. Iris le corta el cabello y en ese momento “todo el calor de Dido se desvanece y su vida se disipa en los vientos.”

El final de un amor puede ser de fuego, será una explosión de energía concentrada, de rabia y reproches callados mucho tiempo que de pronto absorben toda materia. Todo se quema a su paso. Todo se convierte en cenizas, todo queda de color negro, sin agua, sin ramas….. Solo hizo falta una pequeña chispa para que de pronto todo ardiera.

Si fuera de tierra enfurecida, cuando se mueve, puede hacerlo de golpe o poco a poco. Sin embargo siempre acaba socavando los cimientos y derribando las casas. Perdemos el equilibrio, no sabemos dónde poner los pies, porque debajo de nosotros el suelo no nos sostiene, lo que creíamos más sólido cae y debemos tener cuidado para no ser aplastados por trozos fragmentados y rotos de lo que habíamos construido.

Un final como el viento es violento. Llega de pronto, sin control, sin causa aparente. Vuelan recuerdos, papeles, .. También  se lleva  los techos, pero no caen, los levanta de golpe. Con el viento huracanado no podemos hablar: todo son ruidos y golpes. Todo queda astillado, lleno de filos cortantes.

¿Y si nos inunda?. No podemos respirar, ahoga suavemente. Podíamos haberlo visto llegar pero no siempre nos damos cuenta (incluso construimos en zonas fácilmente inundables). El lodo lo cubre todo. Todo está manchado y podrido.

Pero tras un incendio vuelven a salir las flores, más bellas; las casas nuevas tras el movimiento de tierras son más sólidas; la inundación hace las tierras  más fértiles, y si es un tornado, …. ¿ Acaso no puede elevarnos un remolino?

“Ya no soy más que yo
para siempre y tu
ya
no serás para mí
más que tu. Ya no estás
en un día futuro”
Idea Vilariño

Imagen: Muerte de Dido. Le Roman de la rose, 1405. Los Angeles, J. Paul Getty Museum

Yo sí te creo, hermana.

adulterio01

Si  los cinco hombres la hubieran rodeado en un portal para robarla, el delito hubiera sido robo con intimidación pero fue una violación en grupo… En este caso, los jueces dicen que no hubo intimidación porque no hubo violencia y por lo tanto no hubo agresión.

Y es que la sexualidad en este país siempre ha sido tabú. Freud decía que allí donde hay un tabú hay una ambivalencia, un asunto que intranquiliza, entre la tentación y el miedo.

¿Y para la víctima?

Es la vergüenza.  Hay mucho dolor de aquél que calla y muere con ello dentro. Es el duelo secreto porque el que conoce la verdad no olvida, sabe que aquello que dice la jurisprudencia no es cierto. Llevará por siempre una pena. Una pena de silencio.

Esa puerta de mármol, esa losa
que cae sobre mi alma
si ando, donde me voy dejando
nudillos, nudos, manos…
Paloma Palao
Imagen:  Adulterio. Libro manuscrito. Siglos XIII-XIV. Biblioteca Central de Zúrich