Una estrella brilla dentro

ojo book of hour
Para ser grande, sé entero: nada
tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas.
Por eso la luna brilla toda
en cada lago, porque alta vive.
De heterónimo Ricardo Reis, Fernando Pessoa. Oda

Dice Jesús en los evangelios que “quien sea conocedor de todo, pero falle en el conocimiento de sí mismo, falla en todo”. El individuo que no está seguro de sí mismo buscará en las relaciones una solución a su vacío. Pero éstas, construidas desde esa búsqueda de completitud, nos dejaran siempre insatisfechos.

Por eso, el segundo mandamiento “amarás a tu prójimo como a ti mismo” precisa que uno se quiera porque si no es así, amar a los demás no es posible.

(Imagen: Detalle. Book of Hours Flanders, probably Bruges c. 1510-1520, MS 1058-1975 Fitzwilliam Museum)

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La noche oscura del alma

dore purgatorio

Hay veces que la vida te envía una ola grande. La vemos llegar tan alta, tan inmensa, tan imprevisible que nos paraliza y no somos capaces de reaccionar. No podríamos detenerla tampoco, irrumpe así porque en el fondo sabemos que estaba llegando. Ha ido creciendo sin que fuéramos conscientes. Algo en nosotros sabía que el mar por debajo no estaba en calma, que algo bullía en el fondo. La ola es un despido, una enfermedad, una separación….
Entonces, la noche nos envuelve y nos traga.

La noche oscura del alma es el abismo, el desierto en el que solos, con sed y desnudos, nos dejan los golpes de la vida.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé.
Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas,
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes … Yo no sé!
César Vallejo.

(Imagen: Gustave Doré. Ilustraciones de la Divina Comedia de Dante (Purgatorio, detalle). 1861)

Espejos o cómo aprender de las discusiones

espejoHay veces que de pronto descubrimos que el otro no es el otro, que solamente tenemos delante nuestro propio reflejo.

Hay veces que descubrimos que, en el espejo, solo se refleja la sombra

Nada mejor que una discusión con alguien por quien sentimos un afecto grande para mirarse de frente. Esa discusión tan fuerte de una pareja que se ama, entre un padre y un hijo, entre dos hermanas…. es un instante violento. Es un espejo perfecto: todo lo que me dijiste y que se me quedó grabado, los agravios pasados y que llevo apuntados, todo lo que creo que estás pensando y sintiendo, todo lo que pienso que no has querido escuchar o reconocer, todo lo que pienso que deberías hacer…. todo eso, soy yo. La cuestión es si nuestro ego nos permite asomarnos al espejo.

“Todas las noches, antes de acostarse, Mercedes se ponía los bigudís delante del espejo del lavabo. Aunque estuviera muy cansada, nunca se acostaba sin ponerse los bigudís. Lo hacía casi sin mirar, partiendo el pelo en zonas que envolvía muy deprisa en cada hierrito, como si estuviera liando pitillos. Sobre el espejo estaba la bombilla encendida. Muchas noches, al terminar su tarea, Mercedes se encerraba con pestillo en aquel cuarto y se contemplaba el rostro atentamente, con los codos apoyados en el lavabo. Un rostro ancho, pasmado, de ojos enrojecidos que no expresaban ninguna cosa, un rostro que parecía recortado en cartón. Lo miraba como si lo viese cada noche por vez primera, y necesitaba concentrarse trabajosamente para sentir de verdad que le pertenecía. Durante mucho rato se miraban los ojos de fuera y los del espejo se buscaban hasta acercarse y fundirse. Y los de dentro, pronto tenían a flor el hilo del llanto. Al menor temblor de pestañas, la primera lágrima caía, dejando una huella seca y ardiente en la piel de la mejilla, un cauce tirante de sed que pedía más lágrimas. Era algo necesario y natural, como la lluvia. Lloraban largamente los ojos de Mercedes, sintiendo la compañía de aquellos otros del espejo, que por fin la habían reconocido.”
Carmen Martín Gaite

(Imagen: Libro de horas de Dionora de Urbino, Italia. 1480, British Library, U.K )

Matar al dragón

dragon
“Ha llegado la hora de matar al dragón,
de acabar para siempre con el monstruo
de las fauces terribles y los ojos de fuego.
Hay que matar a este dragón y a todos
los que a su alrededor se reproducen.
Al dragón de la culpa y al dragón del espanto,
al del remordimiento estéril, al del odio,
al que devora siempre la esperanza,
al del miedo, al del frío, al de la angustia.
Hay que matar también al que nos tiene
aplastados de bruces contra el suelo,
inmóviles, cobardes, desarraigados, rotos.”
Amalia Bautista

El miedo es una energía muy poderosa. Se alimenta de tiempo. Se nutre de recuerdos dolorosos y proyecta en el futuro nuestros temores. Recupera sentimientos de hambres, de frío o de indefensión que llevamos dentro desde hace siglos y que revivimos, sin darnos cuenta, en cuanto nacemos. El miedo además de moverse de arriba abajo en el tiempo, también viene de mirar hacia los lados. Es imaginar lo que pensaran o nos harán los otros o descubrirnos de pronto solos e indefensos.

El miedo nos hace ver el mundo amenazante y feo. Nos vuelve impotentes. No nos permite avanzar. El miedo nos impide amar y ser amados.

(Imagen: Codex Gigas. Monjes de Podlažice, 1295. Biblioteca Nacional de Suecia)

Hundirse en espirales de sonidos o la búsqueda del sonido interior

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No es el mar el que está dentro de la caracola. Pero sí es un sonido interior, una vibración que no percibimos de otra forma y que, porque fluctúa, parece el suave murmullo de las olas en la playa.
El sonido del mar deja espacios en blanco.
Dicen que la luna, reina de las mareas, también puede vibrar.

“Cierra los ojos y a oscuras piérdete
Bajo el follaje rojo de tus párpados.
Húndete en esas espirales
Del sonido que zumba y cae
Y suena allí, remoto,
Hacia el sitio del tímpano,
Como una catarata ensordecida.”
Octavio Paz, Olvido

NOCHE DE SEPTIEMBRE

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Invocación
Salmo 9: 16. Cayeron las gentes en el hoyo que ellos mismos excavaron. Enredaronse sus pies en la red oculta que tendieron

Himno
“Conocerás a los hombres,
víctimas de los males que ellos mismos se imponen,
ciegos a los bienes que les rodean, que no oyen ni ven:
son pocos los que saben librarse de la desgracia.
Tal es el destino que estorba el espíritu de los mortales,
como cuentas infantiles ruedan de un lado a otro,
oprimidos por males innumerables:
porque sin advertirlo los castiga la Discordia,
su natural y triste compañera,
a la que no hay que provocar, sino cederle el paso y huir de ella.
(..)
Pero para ti, ten confianza,
porque de una divina raza están hechos los seres humanos,
y hay también la sagrada naturaleza que les muestra y les descubre todas las cosas.
De todo lo cual, si tomas lo que te pertenece,
observarás mis mandamientos,
que serán tu remedio, y librarán tu alma de tales males.
(..)
Juzga y reflexiona de todas las cosas y de cada una,
alzando alto tu mente, que es la mejor de tus guías.
(..)
Y sabrás, como es justo, que la naturaleza es una y la misma en todas partes,
para que no esperes lo que no hay que esperar,
ni nada quede oculto a tus ojos.”
(Pitágoras- Isla de Samos, Grecia, 572 a.c. – 497 a.c.)

Salmo
canto de la resignación  Miguel Poveda. del álbum Tierra de calma, 2006 DISCMEDI

Tefillah/ ruego
Por los que se aferran a las posesiones y acumulan cosas, personas o ideas, para que aprendan a déjalas escapar..
para que entiendan que volverán de nuevo si de verdad les pertenecen
para que descubran el sublime sabor de lo saciado.

(Imagen: juicio final. Catedral vieja. Salamanca)

Cómo entrar en lo más hondo

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En el barranco de Víznar, la noche del 18 de agosto, los vecinos del Sacromonte de Granada despiertan el alma del flamenco junto a la fosa donde tiraron a García Lorca. Cada año a la luz de las velas y bajo las estrellas, brotan quejidos que vienen de lo más hondo.

Cuando el canto hace brotar una emoción muy profunda utilizamos palabras del mundo mágico: duende, alma (soul)… Lorca explicaba el duende como “un poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica” y lo relacionaba con los místicos. Decía que  el cante jondo, para quemarnos la sangre,  necesita de la noche oscura.

No hay alma que pueda resistirse sin conmoverse al sonido de una granaína flamenca en mitad de la noche.

“Tú eres el agua oscura
que mana por adentro de la roca:
tu eres el agua oscura y entrañable
que va corriendo debajo de la tierra
ignorada del sol,
de la sed de los que rastrean la
tierra de los que ruedan por la tierra.
Tu eres el agua virgen sin destino
Y sin nombre geográfico;
Tú eres la frescura intocada,
El trémulo secreto de frescura,
El júbilo secreto de esta
Frescura mía que tú eres,
De esta agua honda que tú has sido siempre,
Sin alcanzar a ser más nada que eso:
Agua negra, sin nombre…
¡y apretada, apretada contra mi!”

Dulce María Loynaz – Agua escondida

(Image: “Bayad toca el oud para las damas”, Manuscrito árabe del siglo XII del cuento Qissat Bayad wa Reyad)