El otoño se acerca

“El otoño se acerca con muy poco ruido….
Se diría que aquí no pasa nada, pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llama luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.”
Angel González.

NOCHE DE OCTUBRE

The dance of the life tree. Eleni Karaindrou

Himno

Discípulo.- ¿Qué es, pues, lo que el hombre debe buscar en esta vida?

Maestro.- Puesto que la parte inteligente del hombre es de todas las suyas la mejor, lo que más le importa buscar es la ciencia; lo que de la ciencia es más necesario saber, es que se sepa a sí mismo; para que por esto sepa en verdad las otras cosas que están fuera de él, porque su esencia es comprenderlo y penetrarlo todo, y todas las cosas están sujetas a su potestad; con esto debe buscar también la ciencia de la causa final para la que ha sido creado, para que se aplique mucho a ella, pues que por esto se consigue la felicidad.

“Tú vives, más no desde un tiempo fijado, ni desde un momento conocido.
Tú vives, más no con espíritu ni alma, pues Tú eres alma para el alma.
Tú vives, pero no como la vida del hombre, a la vanidad comparable, que termina en polilla y gusano.
Tú vives, y el que alcance tu misterio hallará placer eterno, “comerá y beberá eternamente”.
Tú eres luz excelsa, te divisan los ojos de las almas puras, más las nubes de los pecados te ocultan de sus ojos.
Tú eres luz latente en este mundo y desvelada en el mundo visible “en el monte del Señor se verá”.
Tú eres luz eterna, los ojos de la mente por ti languidecen y se asombran, más “solo su parte extrema verán, no le contemplarán entero”.
(Salomón Ibn Gabirol (Málaga, 1021-1058) Fons Vitae)

Invocación

82:5 Pero ellos caminan en la oscuridad, faltos de inteligencia y comprensión, mientras vacilan los fundamentos de la tierra.. 82:6 Yo había pensado: “Ustedes son dioses, todos son hijos del Altísimo”.

La fuerza del agua

No existe el vacío en mi mundo, soy yo que me derramo.
Dejo que el agua acaricie la roca. No busco. Fluyo

“He aquí que sobre el tronco
se rompen gemas:
un verde más nuevo que la hierba
que el corazón descansa:
el tronco parecía ya muerto
encorvado sobre el barranco.
Y todo me sabe a milagro;
y soy esa agua de nube
que hoy refleja en las acequias
más azul su trozo de cielo,
ese verde que rompe la corteza
y sin embargo anoche no existía.”
Salvatore Quasimodo, Espejo

Alargar la palabra final

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San Juan de la Cruz nos dice que para escuchar el silencio hay que “cerrar los sentidos con uso e inclinación de soledad y olvido de toda criatura y de todos los acaecimientos, aunque se hunda el mundo”. Nada entra, solo el aire silencioso del universo.
Solo sentimos el aire que entra en los pulmones y, si colocamos la mano en nuestro pecho, el latido del corazón.

En algunas religiones, para llegar al silencio interior se repiten sonidos. Se cantan mantras o letanías para concentrar todo sonido en una nota. Después con la última vibración y los labios cerrados disfrutaremos de la música callada, de la soledad sonora.

Nadie nos enseñó a buscar el sonido de dentro. Quizás en los conventos, en mitad de la noche alguien algún día vibró cantando repetidamente una misma y lenta letanía, o al alargar la palabra final de un rezo,….“Amen” convirtiéndose en su murmullo en el sonido om.

“…la causa final de la generación del hombre es la aproximación de su alma al mundo más elevado para que cada cual retorne a lo que le es semejante.” (..)(Salomón Ibn Gabirol (Málaga, 1021-1058) Fons Vitae)

“El canto quiere ser luz.
En lo oscuro el canto tiene
hilos de fósforo y luna.
La luz no sabe qué quiere.
En sus límites de ópalo,
se encuentra ella misma,
y vuelve.”
Federico García Lorca. Canciones

(Imagen: Códice Docile. Massimo Pisani)

Iluminarse

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El despertar de nuestra conciencia no llega intelectualmente, ni al leer un libro de autoayuda, ni al ver un documental; ni siquiera analizando y pensando horas y horas introspectivamente. Los libros y las enseñanzas nos dicen que se puede despertar pero los sabios de verdad no nos dicen cómo llegar a esa “iluminación”.

Jesús decía: “El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo”.  Sin embargo, Eric Fromm nos advierte que “por lo general, hay mucha angustia antes de que se produzca esta experiencia, mientras que después se produce un nuevo sentimiento de fuerza y certidumbre”.  Tenemos que saber qué esperar, … dejar que aparezca como quiera. En lugar de perseguir la luz, simplemente dejamos que, espontánea y naturalmente, llegue, como un instante de lucidez y de descubrimiento.

El mundo y uno mismo aparecen con una luz distinta, todo es diferente. De repente, miramos nuestra vida con otros ojos.

Entendemos. Sentimos. Somos.

“Llega la mirada anulando la distancia, quien la recibe queda traspasado, raptado o fijado; fijado, si es la mirada de la luz. Y cuando la luz nos fija es que nos mira, y, al mirarnos, ¿se sabría decir lo que sucede? Y, por no saberlo decir, se borra: no crea memoria.
Y así, de esta mirada de la luz, nace, podría nacer, ha nacido una y otra vez un pensamiento sin memoria. Un pensamiento liberado del esfuerzo de la pasión de tener que engendrar memoria y, en su virtud, liberado también de toda representación y de todo representar.”
María Zambrano

Viaje a Itaca

AUN-APRENDO1El burro pasó su vida dando vueltas alrededor de una rueda de molino;  cuando lo desuncieron se encontraba exactamente en el mismo sitio. “Hay hombres que hacen mucho camino sin adelantar un paso en dirección alguna. Al verse sorprendidos por el crepúsculo no han divisado ciudades, ni aldeas, ni creación, ni naturaleza, ni potencia, ni ángel”. ( Evangelio de Felipe)

El camino empieza al dar el primer paso. Lo que importa no es a donde vamos, sino qué vamos mirando y la dirección que tomamos en cruces y semáforos. Cuando tropezamos o sufrimos una caída, es que estábamos distraídos, mirando para otro lado.

Mas no apresures nunca el viaje.
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.
Constantinos Kavafis

(Imagen: Francisco de Goya. Grabado de la serie Burdeos. nº 54. 1826. Museo del Prado -Madrid)

A veces nada se mueve

“¿Es una nube que se eleva, o un humo de ámbar? ¿Es lluvia que cae, o agua de rosas?
¿Es un jardín que se ofrece a mi vista, o el Paraíso Eterno?
¿Son ramas tiernas, o talles ceñidos por el cinturón de las flores?
¿Es el ruiseñor el que canta, o una muchacha que teme el desvío?
Tú recuerdas al alma todo aquello que la emociona, pues muchas veces las cosas triviales nos conducen a las serias…”
Ahmad ibn Játima Al-Ansari (España. Al-Andalus, 1324-1369). “Dijo, improvisando, sobre un día maravilloso de primavera”