Cuaresma: sin oscuridad no hay crecimiento

otra cuaresmaEn silencio, con frío, poca luz y putrefacción, así trabaja el oscuro y largo invierno….. Así se prepara el sustrato que dará vida a los colores: en la fermentación que luego se convierte en levadura o en medicina para curarnos, en la hojarasca y los desechos que se descomponen bajo la nieve, en los excrementos acumulados en el establo…

Hay veces que el mundo parece feo, lleno de podredumbre, irritante e histérico. Todo mancha, todo hiere. No podemos escapar de lo sucio porque está aquí, es nuestro, somos nosotros mismos quienes lo producimos.

A veces las cosas salen mal, a veces perdemos algo para siempre. Pero sin adversidad, no podríamos conocer el verdadero significado de nuestros logros, ni aprender más de nosotros mismos. Sin descubrir nuestros defectos nunca aprenderíamos a perdonar los de los otros.

Al final del invierno llega la cuaresma. Aún con días más despejados y largos, la tierra no ha dado aún ningún fruto. Pero como el abono para las plantas, nuestras “manchas” alimentan nuestra energía. Hay hambre. Es la espera.

Quiero llenarme de los frutos del invierno.
Aprender a cultivar flores en lo que huele, repele y mancha.

(Imagen; Joan Amades. Representaciones de la cuaresma. Costumari Catalá. 1952. Ed. Salvat. Barcelona)

Anuncios

NOCHE DE ENERO

muerdago

Invocación
Salmo 75:.7. Ciertamente ni de oriente ni de occidente, ni del desierto, vendrá la salvación

Himno

Más alto, aún más alto, eleva el pensamiento hasta que se pierda en lo incomprensible.
Más profundo, aún más profundo, haz bajar el pensamiento hasta que se pierda en lo insondable.
Más vasto, aún más vasto, extiende el pensamiento hasta que se pierda en lo inexplorable.
Más denso, aún más denso, contrae el pensamiento hasta que se pierda en lo impensable.
(…)
¡Oh hombre!
Dónde está la dulzura — ella está en Ti.
Dónde está la amargura — ella está en Ti.
Dónde está la felicidad — ella está en Ti.
Dónde está la miseria — ella está en Ti.
Dónde está la luz — ella está en Ti.
Dónde están las tinieblas — ellas están en Ti.
Dónde está el amor — él está en Ti.
Dónde está el odio — él está en Ti.
Dónde está el calor — él está en Ti.
Dónde está el frío — él está en Ti.
Dónde está el bien — él está en Ti.
Dónde está el mal — él está en Ti.
Dónde está la verdad — ella está en Ti.
Dónde está la falsedad — ella está en Ti.
Dónde está la sabiduría — ella está en Ti.
Dónde está la ignorancia — ella está en Ti.
Dónde está el cielo — él está en Ti.
Dónde está el infierno — él está en Ti.
Dónde está Dios — El está en Ti.
Dónde está la ilusión — ella está en Ti.
(Letanía de Randas. Swâmi Râmdas (Kerala (India) 1884-1963))

Salmo
“El cielo está dentro de ti” Atahualpa Yupanqui del Álbum: Quisiera tener un monte. Año: 1981. Sello: MICROFON Nº: SUP 80-145

Tefillah/ ruego
Por los que mendigan caricias y lisonjas,
por los que no tienen a quien llamar
y por los que se sienten solos aún rodeados de gente,
para que la misma soledad les de fuerza porque en ningún lugar se hará mundo sino dentro.