SEXTA. La hora de almorzar: no soy yo sin los otros

camara 008En la hora sexta comemos. En los conventos hay costumbre de guardar silencio pero también de estar todos juntos, de escuchar en comunidad alguna lectura. Nosotros, a mediodía, quedamos con la familia, los amigos o los compañeros (del latín cum panis, “aquél con el que comparto el pan”). No hay celebración que no tenga una comida en común. No hay cultura o religión que no se haya preocupado por comidas y alimentos: manzanas o carnes, ayunos y panes.

Comer, para los seres humanos no es solo alimentarse. Es un acto de interacción social que refuerza el sentimiento de pertenencia a un grupo.

Por eso comer solo nos incomoda. San Antonio Abad indicó que en el convento el hermano culpable de una falta grave debía ser excluido de la mesa y tomar a solas su alimento: “Nadie lo bendiga al pasar, ni se bendiga el alimento que se le da». Comer solo es despojar a la comida de su aspecto humano, y dejarlo simplemente en algo biológico. Por eso, el que come solo muchas veces se busca una “lectura” de otro ser humano. En España por ejemplo en muchos restaurantes está puesta la televisión a la hora de la comida.

La hora sexta es el momento para reflexionar sobre las relaciones con los demás, los grupos a los que pertenezco, la sociedad.

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En febrero llegan las flores

voiletas
En silencio y con frío,  así trabaja el oscuro y largo invierno….. Así se prepara el sustrato que dará vida a los colores. Sin la fea hojarasca y los desechos que se descomponen bajo la nieve, sin la fermentación  de los meses sin luz no puede haber levadura, abono ni  medicina para curarnos, …

Hay sol: brotan las violetas.

 

En modo masa

View of Olympic Stadium and Spectators

En un instituto de Palo Alto, California, un carismático profesor puso en marcha un experimento para explicar el nazismo a sus alumnos y cómo los ciudadanos alemanes permitieron que el partido nazi exterminara a millones de judíos y otros llamados “indeseables”. Durante cinco días intentó recrear el ambiente que habían vivido jóvenes como ellos en la Alemania de principios de los años treinta. No les soltó ningún discurso pero les explicó que la clase iría mejor si funcionaban como grupo: la fuerza les vendría de la disciplina y la unión. Utilizó acción y símbolos: prácticas, ejercicios y saludos.

El movimiento, que denominó “la tercera ola” fue generando un poderoso sentimiento de pertenencia. El grupo se fue cerrando y haciéndose más agresivo; creció el rechazo y el enfrentamiento con los que se quedaban fuera y no querían participar.
Mientras, el profesor iba experimentando, él también, una creciente y gratificante sensación del poder.

“(..) En esa cerradura de los miedos
de pronto hay una llave que no entra.
Me convenzo, me afirmo con vosotros.
Pero duele también la mala suerte
de nunca estar ahí,
de no llegar a tiempo para verlo.
Resisto como un niño sin familia
esperando en la casa del extraño
que me dejen volar una cometa.”
Luis García Montero. La Cometa. A puerta Cerrada

Beber veneno o cuándo son bellas las ilusiones

alquimia-sol-luna-pareja1Hay amores llenos de venenos de colores. Sabemos que el arco iris es solo una ilusión de la mente, fruto del juego de la luz y el agua. Sabemos que los colores que vemos no son reales. La luz es solo una pero la descomponemos, dispersándola en rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Nunca llegaremos a saber sobre qué y donde se asienta el arco, desde qué punto es lanzado. Pero, ¿cómo cerrar los ojos para no mirarlo?

Los sabios nos recuerdan que los deseos nos encadenan, que hay que elevarse y mirar más alto. Nos dicen que la felicidad está en el interior y que no se debe depender de los otros. Nos dicen que lo que sentimos es apego y no amor, que el amor es otra cosa. Nos advierten contra el amor romántico, contra la pasión y ese deseo terrible de que te estrechen otros brazos. Son ilusiones, nos recuerdan, sucedáneos, de algo más puro, más pleno, como la luz blanca del sol en el cielo. Pero, ¡Es tan difícil ser humano! ¿Cómo quedarnos insensibles cuando nos enamoramos?

Al igual que el arco iris, mi amor es bello, de mil colores.
Pero sé que si cambiara la luz, el agua o
llegara un gran viento, desaparecería.
Solo quedará, cada vez más lejos,
un dulce sabor a veneno.

“Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:
No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:
Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave
olvidar el provecho, amar el daño:
Creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.”
Lope de Vega

El no saber

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En el siglo XIV tuvo amplia difusión por Europa un libro titulado “La Nube del No Saber” escrito por un místico (o mística) inglés sin nombre. Su idea era que es necesario aprender a vivir en la nada. Dice que en nosotros hay dos personas: el hombre exterior, ese que llamamos el ego, que está sujeto a los caprichos y evasiones de la mente y del cuerpo, y el hombre interior, el verdadero ser.

“Permanece ciego durante este tiempo desechando todo deseo de conocer, ya que el conocimiento es aquí un obstáculo. Conténtate con sentir cómo despierta suavemente lo hondo de tu espíritu”. …

Adéntrate más allá de las nubes: encontraras estrellas.

(Imagen: Paysage. Joan Miró. 1976. Museo Reina Sofia. Madrid)

La metáfora del vampiro

vampiroA mediados del siglo XVIII, el monje benedictino Augustin Calmet, publicó por primera vez un tratado sobre vampiros. Conforme iba avanzando el racionalismo en Europa, más se multiplicaban los escritos sobre vampiros como fenómeno antropológico. Hasta que, en plena revolución industrial, apareció Drácula, … el primer personaje de ficción que, sin ser un dios, nunca muere.

Los vampiros tienen grandes poderes: pueden hacer que cambie el tiempo, se mantienen siempre jóvenes, logran obediencia de animales y humanos tan solo con su mente y pueden convertirse en niebla. Los vampiros seducen. Son atractivos, interesantes y muy atentos. No hay quien se resista, sin batalla, a un vampiro.

Sin embargo, me surgen preguntas sobre los vampiros que me parecen metáforas……

¿Por qué no se reflejan en los espejos?

¿Por qué no tienen sombra?

¿Por qué se debilitan tanto con la luz?

(Imagen: The Black Hours. 1475. Pierpont Morgan Library. NY)

 

Respirar: el intercambio entre el ser y los espacios

respirar

Nicodemo el Hagiorita, monje del Monte Athos, decía que gracias a la respiración “los elementos húmedos del corazón, se vuelven más tiernos, más sensibles. Con la respiración el cerebro también se utiliza y, al mismo tiempo, el acto del espíritu se hace uniforme, transparente y más apto para la unión que procura la iluminación sobrenatural de Dios” . Así indicaba a los monjes que debían encontrar todos los días una hora, de preferencia hacia la tarde y en un lugar tranquilo y oscuro, para respirar conscientemente.

Respirar es la única función del sistema neurovegetativo que el hombre puede controlar. Está directamente relacionada con nuestro cuerpo pero también con nuestras emociones. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir su cacofonía interior y llegar al silencio, las migrañas pueden reducirse un 80%. La respiración tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental. Afirman que solo con respirar conscientemente se segregan hormonas como la serotonina y la endorfina y mejoramos la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

Hace ya más de 5.000 años, griegos, hindúes y muchas otras civilizaciones consideran la respiración como la energía del alma. Hace ya por tanto mucho que se descubrió la “sabiduría del soplo, la sabiduría del éter”. Aquí en occidente, simplemente lo habíamos olvidado, quizás tan solo los monjes del Monte Athos no lo hicieron y siguieron respirando a solas por las tardes.

“Respiración oh tú, invisible poema,
puro, incesante intercambio
de nuestro ser y los espacios. Contrapeso
en el que rítmicamente me cumplo.
Ola única
de la que soy el mar creciente
el más estricto de los posibles mares
y apresador de espacio.
¿Cuántos de esos lugares espaciales
antes dentro estuvieron? Oh, más de un viento
es como mi propio hijo.
¿Me reconoces, aire, lleno de la que ya fue en mí
tú, en otro tiempo tersa corteza,
comba y filo de mis palabras?”
Rainer Maria Rilke

(Imagen: Rothschild Canticles, Siglos XIII/XIV. Universidad de Yale, Beinecke Rare Books & Manuscript Library. EE.UU.)