Perdonar en el campo de batalla

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Los titanes Epimeteo y Prometeo fueron los encargados de dotar de cualidades a los animales recién creados por los dioses y de asegurar la supervivencia de cada uno de ellos. Como no les quedaban ya alas, pelaje, garras o camuflajes para el ser humano, Prometeo robó el fuego de los dioses y enseñó a los hombres a utilizarlo. Así tendrían con qué protegerse.

Pero el dominio del fuego no fue suficiente; los hombres, se mataban entre ellos y los dioses empezaron a temer que nuestra especie quedase exterminada por completo. Por eso Zeus envió a Hermes con dos nuevos dones: respeto y justicia para que construyesen sus ciudades estrechando lazos entre ellos. El problema, explica Platón, es que no lo repartió a todos por igual: a unos les tocó más que a otros.

¿Desde cuanto hemos olvidado que la justicia está mas cerca del perdón que de la venganza?

“Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.”

Los justos. Jorge Luis Borges

(Imagen: Rochester Bestiary (Detalle), 1230, Royal MS 12 F XIII U.K.)

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Andar juntos y distraidos

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El jardín de las delicias de El Bosco es uno de los cuadros más famosos del Museo del Prado. En la tabla central las parejas navegan en cristalinas y transparentes burbujas en un mundo de pájaros, agua y cúpulas de colores. Todos sonríen y, unidos, van ascendiendo progresivamente hacia lo alto del cuadro. Es el camino para llegar a la tabla de la derecha, al paraíso.

Cuando llega el amor, descubrimos nuevos mundos. De pronto, desde la mirada del otro, el paisaje tiene tonalidades diferentes. Nosotros también le mostramos detalles que no conocía. El mundo se muestra diferente y más completo.

Pero poco a poco, al seguir andando comenzamos a mirarnos el uno al otro. Comparo su mochila y su cansancio con los míos y vamos  interpretando. Imaginamos qué puede estar sintiendo, entonces… , en lugar de disfrutar y construir juntos, procuramos acompasar nuestro ritmo al suyo…… Ya no miramos juntos.

“They walked through street after street, conversing and laughing; they conversed and laughed to give substance and weight to the most gentle of ecstasies which was the happiness of their thirst. (….)
Until everything transformed itself into denial. Everything transformed itself into denial when they craved their own happiness. Then began the great dance of errors. The ceremonial of inopportune words. He searched and failed to see; she did not see that he had not seen, she who was there in the meanwhile. He who was there in the meanwhile…. Everything went wrong, and there was the great dust of the streets, and the more they erred, the more they craved with severity, unsmiling. All this simply because they had been attentive, simply because they were not sufficiently distracted. Simply because suddenly becoming demanding and stubborn, they wanted to possess what they already possessed. All this because they wanted to name something; because they wanted to be; they who were.”
Clarice Lispector, The Foreign Legion. Because They Were Not Distracted. 

(Imagen: El Bosco. Tríptico de la Delicias o Millenuim. 1504. Museo del Prado. Madrid)

Nadie en persona

camara 023En francés la palabra “personne” tiene un doble significado: quiere decir “persona”, por tanto ser humano, pero también “nadie”, es decir ninguna persona.
Ser persona es pensar, con mi razón sin duda alguna, en que soy lo que ven los otros y lo que yo me pienso que soy. Por eso para ser persona, tengo que utilizar tan solo mi pensamiento.
El mundo está lleno de personas que se piensan sin mirar, sin escuchar, que hacen y tienen cosas, que están solas o en grupo. Cuando abrimos la puerta no encontramos a nadie. Sin la mirada del otro, yo tampoco me veo.
Sin ese que yo creo que soy y sin tener lo que tengo ¿quién soy?: … nada. Soy nadie en persona y por tanto soy ignorancia, inconsciencia, egocentrismo, insatisfacción y, sobre todo, miedo.
Dicen los sufís que la sabiduría es estar en el mundo sin ser del mundo. No dejarse llevar por uno mismo, ni para ser diferente, ni para ser de un grupo. Porque al final es lo mismo, es la mirada del otro sobre la que yo me construyo. ¿Cómo romper esta identificación?

No tenía miedo de nadie
No tenía miedo de nada
Pero una mañana una bella mañana
Creyó ver algo
Pero se dijo no es nada
Y tenía razón
Con su razón sin duda alguna
No era nada
Pero la mañana de esa misma mañana
Creyó escuchar a alguien
Y abrió la puerta
Y la cerró diciendo Nadie
Y tenía razón
Con su razón sin duda alguna
No había nadie
Pero de pronto tuvo miedo
Y comprendió que estaba solo
Pero que no estaba “todo” solo
Y fue entonces cuando vio
A nadie en persona frente a él

Jacques Prèvert. Un beau matin

(Imagen: Salterio de Gorleston, Inglaterra (Suffolk), 1310-1324, British Library. U.K)

Semillas

He sembrado semillas de tomate, de pequeños tomates que en francés se llaman “pommes d´amour”. Puse tierra, abono y los he regado. Tan solo con dos pellizcos de semillas han salido casi cien plantas. Crecen rápido pero he observado que aquellos que están más cerca de la luz crecen más fuertes y altos.

Además de cuidados, atención y educación, los niños pequeños, para crecer, necesitan sol. No basta con cuidar y atender a nuestros hijos, ni siquiera con dar mimos y besos. Los niños para crecer necesitan tener confianza en la vida; sentir que el mundo es bonito, interesante y cálido.

Dice Jung que “nada tiene una influencia psicológica más fuerte en su ambiente y especialmente en sus hijos que la vida no vivida de un padre”. Solo quien ama la vida puede transmitir energía positiva.

“Aunque todos se esfuerzan por salir de sí mismos
Como de la prisión que les odia y encierra,
Existe un gran milagro en este mundo:
Yo lo siento: se vive toda vida”

Rainer Maria Rilke

(Imagen: Detalle de la Iglesia de San Vicente de Labuerda, Sobrarbe Huesca)

Ya no será o el final de un amor

Desesperada por la partida de Eneas, Dido, reina de Cartago, decide suicidarse y se clava en el pecho la espada de éste. Virgilio cuenta cómo los dioses enviaron a Iris, con sus alas azafranadas y su estela de mil colores, para ayudarla a morir. Iris le corta el cabello y en ese momento “todo el calor de Dido se desvanece y su vida se disipa en los vientos.”

El final de un amor puede ser de fuego, será una explosión de energía concentrada, de rabia y reproches callados mucho tiempo que de pronto absorben toda materia. Todo se quema a su paso. Todo se convierte en cenizas, todo queda de color negro, sin agua, sin ramas….. Solo hizo falta una pequeña chispa para que de pronto todo ardiera.

Si fuera de tierra enfurecida, cuando se mueve, puede hacerlo de golpe o poco a poco. Sin embargo siempre acaba socavando los cimientos y derribando las casas. Perdemos el equilibrio, no sabemos dónde poner los pies, porque debajo de nosotros el suelo no nos sostiene, lo que creíamos más sólido cae y debemos tener cuidado para no ser aplastados por trozos fragmentados y rotos de lo que habíamos construido.

Un final como el viento es violento. Llega de pronto, sin control, sin causa aparente. Vuelan recuerdos, papeles, .. También  se lleva  los techos, pero no caen, los levanta de golpe. Con el viento huracanado no podemos hablar: todo son ruidos y golpes. Todo queda astillado, lleno de filos cortantes.

¿Y si nos inunda?. No podemos respirar, ahoga suavemente. Podíamos haberlo visto llegar pero no siempre nos damos cuenta (incluso construimos en zonas fácilmente inundables). El lodo lo cubre todo. Todo está manchado y podrido.

Pero tras un incendio vuelven a salir las flores, más bellas; las casas nuevas tras el movimiento de tierras son más sólidas; la inundación hace las tierras  más fértiles, y si es un tornado, …. ¿ Acaso no puede elevarnos un remolino?

“Ya no soy más que yo
para siempre y tu
ya
no serás para mí
más que tu. Ya no estás
en un día futuro”
Idea Vilariño

Imagen: Muerte de Dido. Le Roman de la rose, 1405. Los Angeles, J. Paul Getty Museum

Cuidar el jardín cada día

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Decía Teresa de Jesús que el alma del hombre es como un castillo, en cuya interioridad, grande como el cielo, hay muchos aposentos. Para avanzar, y llegar a lo más profundo hay que ir atravesando distintas moradas. En ocasiones, no sabemos cómo seguir porque las puertas de las distintas habitaciones están cerradas. Nadie viene a ayudarnos: no aparece un ángel en mitad de la noche ni desciende una luz como una nube y nos rodea para indicarnos el camino. Solo tenemos lo que hemos aprendido pateando el polvo, saltando charcos y subiendo y bajando cuestas pero nos basta para saber por dónde  seguir avanzando.

Atravesar el castillo requiere disciplina y trabajo diario. Bien lo saben los que hacen el camino de Santiago: solamente se llega al final caminando paso a paso.

Somos jardineros que nos hemos quedado sin
flores…
No se puede plantar ninguna hierba medicinal
de ayer para mañana.
Nelly Sachs

ImagenTacuinum Sanitatis. 1390-1407. Akademische Druck Graz, Austria

Yo sí te creo, hermana.

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Si  los cinco hombres la hubieran rodeado en un portal para robarla, el delito hubiera sido robo con intimidación pero fue una violación en grupo… En este caso, los jueces dicen que no hubo intimidación porque no hubo violencia y por lo tanto no hubo agresión.

Y es que la sexualidad en este país siempre ha sido tabú. Freud decía que allí donde hay un tabú hay una ambivalencia, un asunto que intranquiliza, entre la tentación y el miedo.

¿Y para la víctima?

Es la vergüenza.  Hay mucho dolor de aquél que calla y muere con ello dentro. Es el duelo secreto porque el que conoce la verdad no olvida, sabe que aquello que dice la jurisprudencia no es cierto. Llevará por siempre una pena. Una pena de silencio.

Esa puerta de mármol, esa losa
que cae sobre mi alma
si ando, donde me voy dejando
nudillos, nudos, manos…
Paloma Palao
Imagen:  Adulterio. Libro manuscrito. Siglos XIII-XIV. Biblioteca Central de Zúrich