Sin amor vivía

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” Buscando el amigo a su Amado, encontró a un hombre que moría sin amor; y dijo: ” ¡Ah qué daño tan grande es que los hombres, de cualquiera suerte que mueran, mueran sin amor!”  Por esto dijo el amigo al moribundo: “Dime, hombre, ¿por qué mueres sin amor?”

Respondió: “Porque sin amor vivía.”

Raimon Llull, El libro del amigo y del Amado

(Imagen: Nuit de Valpurgis. P. Klee. Tate Modern. UK)

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Matar al dragón

dragon
“Ha llegado la hora de matar al dragón,
de acabar para siempre con el monstruo
de las fauces terribles y los ojos de fuego.
Hay que matar a este dragón y a todos
los que a su alrededor se reproducen.
Al dragón de la culpa y al dragón del espanto,
al del remordimiento estéril, al del odio,
al que devora siempre la esperanza,
al del miedo, al del frío, al de la angustia.
Hay que matar también al que nos tiene
aplastados de bruces contra el suelo,
inmóviles, cobardes, desarraigados, rotos.”
Amalia Bautista

El miedo es una energía muy poderosa. Se alimenta de tiempo. Se nutre de recuerdos dolorosos y proyecta en el futuro nuestros temores. Recupera sentimientos de hambres, de frío o de indefensión que llevamos dentro desde hace siglos y que revivimos, sin darnos cuenta, en cuanto nacemos. El miedo además de moverse de arriba abajo en el tiempo, también viene de mirar hacia los lados. Es imaginar lo que pensaran o nos harán los otros o descubrirnos de pronto solos e indefensos.

El miedo nos hace ver el mundo amenazante y feo. Nos vuelve impotentes. No nos permite avanzar. El miedo nos impide amar y ser amados.

(Imagen: Codex Gigas. Monjes de Podlažice, 1295. Biblioteca Nacional de Suecia)

Tengo una casa

costa malaga

Nuestra casa podría haber tenido un jardín más grande. Pero el alcalde y el promotor inmobiliario pensaron que viviendo en un adosado en medio del llano ya teníamos cerca el campo. De todos modos sabían que terminaríamos enlosando ese pequeño trozo de aire libre o poniéndole césped de plástico.

Nuestra casa tiene vistas al mar como las de todos nuestros vecinos. El alcalde y el promotor inmobiliario pensaron que, aunque la calle tuviera muchas cuestas, nunca pasearíamos por ella. De todos modos sabían que todos terminamos, más pronto o más temprano, descansando inmóviles en soleados nichos blancos.

El deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe

deseo san antonio

La cicatriz de la dependencia es profunda. El recuerdo de una piel puede hacer daño. El olor de otro cuerpo en las sábanas permanece. Parece que no pudiera irse ni abriendo las ventanas. Las caricias encadenan. Pero lo que provoca el dolor ¿es la piel o es el recuerdo? ¿o es simplemente que nos volvemos a quedar solos con nuestro propio cuerpo?

“No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.”
Luis Cernuda

No puedo parar las olas. Dejo que me mezan tal y como llegan. Si supiera nadar, disfrutaría y me dejaría arrastrar sin prisas por la corriente ….. sin atarme a ninguna tabla.

(Imagen: Martin Schongauer, 1470–75, La tentación de San Antonio. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York)

Aprender a amar despacio

coeur

En repostería hay que medir bien los ingredientes porque, si no, corres el riesgo de que la masa quede cruda. Un equilibrio preciso que no permite innovar mucho. Harina blanca, azúcar, huevos y aceite o mantequilla, quizás también, chocolate. Debemos amasar con paciencia y tesón para que todo quede bien ligado, para que todo sea uno. Luego, dejar reposar a temperatura ambiente, bajo un paño, para que la masa suba antes de introducirla en el horno.

La repostería y el amor se parecen.

En el amor el silencio es importante. Si nunca callamos, no podremos escuchar el silencio, el nuestro y el del otro lleno de alma: no descubriremos quien es realmente. Además, el amor precisa de momentos de distancia porque para apreciar la belleza de las cosas hay veces que es necesario elevarse en la lejanía y observar al otro desde la soledad. Finalmente, si no le prestamos cuidada atención, si no nos tomamos tiempo para observarlo, no descubriremos que es como es y no como me lo he imaginado.

Bajo un paño a temperatura ambiente, va formándose mi amor.
Del tiempo y el equilibrio depende que,
al meterlo en el fuego, no se queme
o quede crudo el corazón.

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía”.
Pablo Neruda .

(Imagen : Le Livre du Coeur d’Amours Espris, (detalle) 1480. Biblioteca Nacional de Francia)

La savia universal o por qué aprender a abrazar árboles

durero pino

Ero de Armenteira salió a pasear una mañana por los bosques cerca del monasterio donde vivía. Quedó tan fascinado con el canto de un pajarillo que permaneció escuchándolo más de doscientos años. Al volver al convento nadie le recordaba, tan solo las leyendas contaban que un día, un monje, distraído, había desaparecido en el bosque.

Cuando le preguntaron en una entrevista a uno de los monjes carmelitas del Desierto de las Batuecas qué es lo que más le gustaba hacer en ese lugar tan solitario e inhóspito contestó: “abrazar árboles”. Explicaba emocionado que, en esos instantes, pegado al tronco, podía sentir la savia que fluye por dentro, cuando parece todo muerto y las hojas caídas tapizan el suelo.

« Être dans la nature ainsi qu’un arbre humain,
Étendre ses désirs comme un profond feuillage,
Et sentir, par la nuit paisible et par l’orage,
La sève universelle affluer dans ses mains ! »
Anna de Noailles, La vie profonde

(Imagen: Pino. Alberto Durero, 1514. Acuarela. British Museum)

Cuando cuesta digerir

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Los evangelios dicen: “el mal lo erradicamos cuando lo reconocemos, pero si no nos damos cuenta de él echa raíces en nosotros y produce sus frutos en nuestro corazón; se enseñorea de nosotros y nos hacemos sus esclavos; nos tiene cogidos en su garra para que hagamos aquello que no queremos y omitamos aquello que queremos; es poderoso porque no lo hemos reconocido y mientras está allí sigue actuando.”

La enfermedad nos avisa. Carl Jung dice que la enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre. Es el mal de dentro que sale hacia fuera.

“entonces del vientre mismo, como un remoto estremecerse de la tierra, que difícilmente podía considerarse señal de terremoto, del útero, del corazón contraído, vino el temblor gigantesco de un fuerte dolor conmovido, del cuerpo, todo el estremecimiento -y con sutiles máscaras de rostro y de cuerpo finalmente con la dificultad de un chorro de petróleo rasgando la tierra- vino finalmente el gran llanto seco, llanto mudo sin sonido alguno hasta para ella misma, (…).”
Clarice Lispector

(Imagen: Johannes de Ketham, Fasciculus Medicinae, 1492. Venecia. Italia)