Decían que eran brujas

Susana_y_los_viejos,_por_Tintoretto

En 1660, Barbara Buvée, madre superiora del convento de ursulinas de Auxonne fue acusada de brujería. Ocho monjas pretendían haber sido desfloradas por los espíritus. Los médicos llamados a declarar en el parlamento de Borgoña descubrieron en casi todas las monjas los síntomas de una enfermedad conocida como “furor uterino”: un ansia irrefrenable de goce sexual y una incapacidad para pensar o hablar de algo que no tuviera relación con el sexo. En el proceso, el doctor Bachet redactó un informe oficial, en el que decía lo siguiente: “las religiosas no han dado ninguna muestra convincente o legitima de verdadera posesión demoníaca en ninguno de sus actos, pues ni comprendían lenguas extranjeras, ni conocían secretos ocultos, ni sus cuerpos levitaban en el aire, ni se movían de un lugar a otro, ni realizaban contorsiones extraordinarias ni fuera de lo normal”.

Considerada culpable, Barbara Buvée fue trasladada a otro convento. Al final, se descubrió que uno de los dos confesores del convento, el padre Nouvelet, abusaba sexualmente de las ocho monjas.

“Usted nunca ha parido
no conoce
el filo de los machetes
no ha sentido
las culebras de río
nunca ha bailado
en un charco de sangre querida
doctor
no meta la mano tan adentro
que ahí tengo los machetes
que tengo una niña dormida
y usted nunca ha pasado
una noche en la culebra
usted no conoce el río.”
María Auxiliadora Álvarez.

(Imagen: Susana y los viejos. Tintoretto. Museo del Prado)

2 comentarios en «Decían que eran brujas»

  1. Interesante e inquietante historia, reveladora de las oscuridades del alma humana de todas las épocas. La verdad es que tus publicaciones no tienen desperdicio. Muchas gracias y un saludo.

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