El amor se fue con el viento

1390 roman de la rose brith library

El final de un amor puede ser como el fuego: una explosión de energía concentrada, de rabia y reproches callados que de pronto absorben y funden toda materia. Es energía, furia, que quema y derrite todo a su paso. Solo hizo falta una pequeña chispa para que de pronto ardiera todo. Todo se convierte en cenizas, todo queda de color negro.

El amor puede terminar por un movimiento de tierras. Algo estaba ocurriendo por debajo, sin nosotros notarlo. Hasta que un día, la tierra se mueve. Puede hacerlo de golpe como un terremoto o poco a poco, socavando los cimientos, pero en cualquier caso derribando nuestra casa. Perdemos el equilibrio, no sabemos dónde poner los pies, porque debajo de nosotros el suelo no nos sostiene, lo que creíamos más sólido cae y debemos tener cuidado para no ser aplastados por los trozos fragmentados de lo que habíamos construido.

¿Y si, como el agua, el amor termina inundándonos?. Es cuando no podemos respirar porque nos hemos ido ahogando suavemente. Podíamos haberlo visto llegar pero no siempre nos damos cuenta. A veces incluso no vimos que habíamos construido nuestro amor en una zona fácilmente inundable. El lodo lo cubre todo. Todo está manchado y podrido.

Pero para finales extraños, los que se los lleva el viento. El viento llega de pronto, sin control, sin causa aparente. También se lleva los techos, pero no caen, los levanta de golpe. No podemos hablar con el viento huracanado: todo son ruidos y golpes pero no se escuchan palabras. Vuelan recuerdos, …. Y de pronto descubrimos que, también nosotros, hemos salido volando.

Pero el final de un amor no es la nada. Tras un incendio vuelven a salir las flores, más bellas; las casas nuevas tras el terremoto son más sólidas; la inundación hace las tierras más fértiles, y el aire, …. ¿ Acaso no puede elevarnos un remolino?

“La tierra se va cansando,
la rosa no huele a rosa.
La tierra se va cansando
de entibiar semillas rotas,
y el cansando de la tierra
sube en la flor que deshoja
el viento… Y allí, en el viento
se queda…”
Dulce María Loynaz ( Tierra cansada, extracto)

(Imagen: Le roman de la rose. 1390. British Library)

4 comentarios en «El amor se fue con el viento»

  1. Me han gustado tus metáforas sobre el amor, aunque por ahora ahora lo veo desde el lado práctico, el amor se esfuma cuando los químicos de nuestro cerebro dejan su efecto potencialmente cegador. Sí pasado ese efecto sabemos construir talvez podamos sostener esa ilusión un poco más.
    Abrazo

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