Respirar: el intercambio entre el ser y los espacios

respirar

Nicodemo el Hagiorita, monje del Monte Athos, decía que gracias a la respiración “los elementos húmedos del corazón, se vuelven más tiernos, más sensibles. Con la respiración el cerebro también se utiliza y, al mismo tiempo, el acto del espíritu se hace uniforme, transparente y más apto para la unión que procura la iluminación sobrenatural de Dios” . Así indicaba a los monjes que debían encontrar todos los días una hora, de preferencia hacia la tarde y en un lugar tranquilo y oscuro, para respirar conscientemente.

Respirar es la única función del sistema neurovegetativo que el hombre puede controlar. Está directamente relacionada con nuestro cuerpo pero también con nuestras emociones. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir su cacofonía interior y llegar al silencio, las migrañas pueden reducirse un 80%. La respiración tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental. Afirman que solo con respirar conscientemente se segregan hormonas como la serotonina y la endorfina y mejoramos la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

Hace ya más de 5.000 años, griegos, hindúes y muchas otras civilizaciones consideran la respiración como la energía del alma. Hace ya por tanto mucho que se descubrió la “sabiduría del soplo, la sabiduría del éter”. Aquí en occidente, simplemente lo habíamos olvidado, quizás tan solo los monjes del Monte Athos no lo hicieron y siguieron respirando a solas por las tardes.

“Respiración oh tú, invisible poema,
puro, incesante intercambio
de nuestro ser y los espacios. Contrapeso
en el que rítmicamente me cumplo.
Ola única
de la que soy el mar creciente
el más estricto de los posibles mares
y apresador de espacio.
¿Cuántos de esos lugares espaciales
antes dentro estuvieron? Oh, más de un viento
es como mi propio hijo.
¿Me reconoces, aire, lleno de la que ya fue en mí
tú, en otro tiempo tersa corteza,
comba y filo de mis palabras?”
Rainer Maria Rilke

(Imagen: Rothschild Canticles, Siglos XIII/XIV. Universidad de Yale, Beinecke Rare Books & Manuscript Library. EE.UU.)

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5 comentarios en “Respirar: el intercambio entre el ser y los espacios”

  1. Felicidades. Interesante y sugerente. Además del gran Rilke, pienso que podría INSPIRAR -¿Es aire la inspiración?- numerosos poemas o conexiones: alma-aire-aliento-vida… Gracias por esta entrada. Y me atrevo a enviarte otra cita “al pelo” (me gusta más que el moderno “ad hoc”) de Gabriel Celaya:
    Poesía para el pobre, poesía necesaria/ como el pan de cada día, / como el aire que exigimos trece veces por minuto, / para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica…
    No es una poesía gota a gota pensada. /No es un bello producto. No es un fruto perfecto./
    Es algo como el aire que todos respiramos / y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
    (Gabriel Celaya: LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO -fragmentos)

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