Aprender a amar despacio

coeur

En repostería hay que medir bien los ingredientes porque, si no, corres el riesgo de que la masa quede cruda. Un equilibrio preciso que no permite innovar mucho. Harina blanca, azúcar, huevos y aceite o mantequilla, quizás también, chocolate. Debemos amasar con paciencia y tesón para que todo quede bien ligado, para que todo sea uno. Luego, dejar reposar a temperatura ambiente, bajo un paño, para que la masa suba antes de introducirla en el horno.

La repostería y el amor se parecen.

En el amor el silencio es importante. Si nunca callamos, no podremos escuchar el silencio, el nuestro y el del otro lleno de alma: no descubriremos quien es realmente. Además, el amor precisa de momentos de distancia porque para apreciar la belleza de las cosas hay veces que es necesario elevarse en la lejanía y observar al otro desde la soledad. Finalmente, si no le prestamos cuidada atención, si no nos tomamos tiempo para observarlo, no descubriremos que es como es y no como me lo he imaginado.

Bajo un paño a temperatura ambiente, va formándose mi amor.
Del tiempo y el equilibrio depende que,
al meterlo en el fuego, no se queme
o quede crudo el corazón.

«Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía”.
Pablo Neruda .

(Imagen : Le Livre du Coeur d’Amours Espris, (detalle) 1480. Biblioteca Nacional de Francia)

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