Ya no será o el final de un amor

Desesperada por la partida de Eneas, Dido, reina de Cartago, decide suicidarse y se clava en el pecho la espada de éste. Virgilio cuenta cómo los dioses enviaron a Iris, con sus alas azafranadas y su estela de mil colores, para ayudarla a morir. Iris le corta el cabello y en ese momento “todo el calor de Dido se desvanece y su vida se disipa en los vientos.”

El final de un amor puede ser de fuego, será una explosión de energía concentrada, de rabia y reproches callados mucho tiempo que de pronto absorben toda materia. Todo se quema a su paso. Todo se convierte en cenizas, todo queda de color negro, sin agua, sin ramas….. Solo hizo falta una pequeña chispa para que de pronto todo ardiera.

Si fuera de tierra enfurecida, cuando se mueve, puede hacerlo de golpe o poco a poco. Sin embargo siempre acaba socavando los cimientos y derribando las casas. Perdemos el equilibrio, no sabemos dónde poner los pies, porque debajo de nosotros el suelo no nos sostiene, lo que creíamos más sólido cae y debemos tener cuidado para no ser aplastados por trozos fragmentados y rotos de lo que habíamos construido.

Un final como el viento es violento. Llega de pronto, sin control, sin causa aparente. Vuelan recuerdos, papeles, .. También  se lleva  los techos, pero no caen, los levanta de golpe. Con el viento huracanado no podemos hablar: todo son ruidos y golpes. Todo queda astillado, lleno de filos cortantes.

¿Y si nos inunda?. No podemos respirar, ahoga suavemente. Podíamos haberlo visto llegar pero no siempre nos damos cuenta (incluso construimos en zonas fácilmente inundables). El lodo lo cubre todo. Todo está manchado y podrido.

Pero tras un incendio vuelven a salir las flores, más bellas; las casas nuevas tras el movimiento de tierras son más sólidas; la inundación hace las tierras  más fértiles, y si es un tornado, …. ¿ Acaso no puede elevarnos un remolino?

«Ya no soy más que yo
para siempre y tu
ya
no serás para mí
más que tu. Ya no estás
en un día futuro»
Idea Vilariño

Imagen: Muerte de Dido. Le Roman de la rose, 1405. Los Angeles, J. Paul Getty Museum