Un toro en Manhattan

 «En Horeb se hicieron un becerro, adoraron un ídolo de fundición; cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba. (…) Dios hablaba ya de aniquilarlos; pero Moisés, su elegido, se puso en la brecha frente a él, para apartar su cólera del exterminio.» Sal 105

Baal era el dios principal de la mayoría de los  pueblos situados en Asia Menor: Canaa, Fenicia, Babilonia e incluso Egipto en la época de los hicsos. Era el hijo del dios creador y padre de todos los dioses y se le representaba como un joven guerrero, un “toro joven”, un becerro. En épocas de adversidad, para alejar sequías, plagas de langostas y para tener cosechas y rebaños productivos se celebraban ritos en su nombre pues era el dios de la lluvia y de la fertilidad.

Cuando sucedió el crack de 1987, la mayor pérdida de una sesión en la historia del Dow Jones que anuló en una sola sesión bursátil buena parte de las ganancias que se habían acumulado durante cinco años de subidas continuadas en la Bolsa de Nueva York, se instaló, en el corazón de Wall Street, una escultura de bronce un de tres toneladas y media que representa un  toro en postura de ataque simbolizando la fuerza de los agentes bursátiles.

En épocas de pánico y desorientación …. caemos en la adoración de dioses guerreros..