Sondear el corazón

“Nada hay más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo conoce? Yo, el Señor, examino el corazón, sondeo el corazón de los hombres para pagar a cada cual su conducta según el fruto de sus acciones.» Jeremías (17,8-10)

En hebreo, la palabra Leb significa corazón pero tiene otras acepciones. Leb se utiliza también para designar voluntad y pensamiento. Es decir que Jeremías se refiere no solo a las emociones y sentimientos  que identificamos con el corazón sino también a todo lo demás que ocupa y enreda nuestra mente.

Nuestras acciones, lo que en definitiva cuenta, no son sino reflejo de todo eso que significa la palabra Leb. Sin embargo, durante siglos la palabra se ha traducido por corazón; es porque sabemos que en definitiva son las emociones las que, casi siempre de forma inconsciente, nos llevan a hacer cosas.

«A veces la calidad de la acción depende de la intención de quien la ejecuta; porque muchas cosas son útiles a juicio de una persona y superfluas a juicio de otras.» Maimónides

Pero Leb también es lo que está en el centro, lo que está completo porque no sobresale de ninguno de los dos lados. Es la justa medida, como cuando nos completamos….. Así, el corazón puede ser también el motor de trascendencia y unidad.

Imagen: Pieter Brueghel el Viejo, la Gula ( porque seguimos en Cuaresma y porque los pecados capitales ilustran muy bien la relación entre la acción y la emoción que cuenta hoy Jeremías)