El frágil solsticio

fuego

Lo estático no existe. Lo perfecto, tampoco. Cuando llegamos a un extremo, comenzamos a descender hacia su contrario. El solsticio es a la vez principio y final de un nuevo ciclo. Es tan solo un efímero y frágil equilibrio. Porque es más fácil destruir un árbol cuando es tan alto que puede venirse abajo con la tormenta o cuando es joven y puede ser arrancado fácilmente con las manos, Platón defendía el punto medio como el mejor lugar de encuentro. Pero, como es inestable, es difícil no dejarse arrastrar hacia los bordes. Conocer e integrar el balanceo nos permite no ver el mundo en blanco o negro.

Era todo tan leve como el punto
más liviano del sol cuando amanece.
Era todo tan suave como el higo
picoteado de pájaros con sueño.
Era luz que se quiebra en tu sonrisa
suspendiendo sus frutos en la sombra.
Era todo tan tenue que cabía
en un adiós o en una bienvenida.
Era todo tan tuyo y tan ajeno
que se fue dispersando con la vida.
Carmen Alardín. Era todo tan leve como el punto

Millares de ojos

ojos

¿Qué es lo que realmente vemos?

  • Al contemplar una montaña busco senderos y calibro cuestas y desniveles porque me gustan los paseos. Sin embargo tú, que pintas acuarelas, descubres sombras y colores y aquél, que colecciona minerales, observa de qué están hechas las rocas. Pero, ¿no es acaso la misma montaña?
  • La piel de la cebolla es lisa y blanca, pero ¡qué de células, si la miramos por un microscopio! ¿cómo es que aparecen imperfecciones y heridas en una superficie que parecía tan lisa?.
  • Desde lo alto de un rascacielos las personas ya no son personas, son como hormigas o puntos de colores; pequeños seres en movimiento continuo, que se mueven sin ningún sentido. ¿Dónde queda, desde arriba, lo muy importantes y distintos que creemos que somos?
“A falta de aquello que desean ver,
mis ojos están hambrientos
y sólo pueden
sentir dolor.
Hubo una vez en que viví tras muros de cristal,
y mis ojos pertenecían
a una ética diferente
que, tímida, limaba los cantos
de todo lo que les encendía.
Normalmente, ver era
cuestión de descubrir
lo que existía bajo el cerebro.
Ahora mis ojos se han convertido
en una parte de mí expuesta
directa, en riesgo y abierta
a todos los viejos peligros.
Ahora veo
mucho mejor
y me duelen los ojos.”
Audre Lorde. Lentes de contacto

(Imagen : Etudes de l´oeil. Dessin de J.J. Lequeu. 1792. Biblioteca Nacional de Francia.)

Las novenas del amor

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En el amor, recitamos permanentemente novenas en nuestra cabeza: para que nos llamen o nos envíen un correo, para que no nos dejen, para que nos quieran con locura……

Nueve días esperando una respuesta, nueve días de silencio, nueve días de conjeturas…. ¿y después del noveno día? tal vez se nos haya pasado el desgarro de estar solos, el vacío de no saber del otro. Tal vez sea el décimo día cuando finalmente dé señales de vida. Durante nueve días, con sus horas y sus noches “pedimos”….. ¿a Dios? ¿al destino?

Una mente que desea y espera es una mente turbada. Pasea de pasado a presente, gira sobre sí misma. No hay paz en un corazón en novena. No es un rezo que serene. Por el contrario, reiteradamente nos recuerda que tenemos un vacío. Pedimos, pedimos,…

(Una novena es una oración que se recita durante nueve días para obtener un deseo o conseguir resolver una situación, buscando generalmente la intersección de un santo determinado o de la Virgen María. Su origen sin embargo no es cristiano sino romano. Los romanos celebraban nueve días de duelo por los difuntos y nueve días de fiestas para apaciguar a los dioses).

“(…)
Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben volar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.”
Federico Garcia Lorca. Pequeño poema infinito (extracto)

(Imagen : Christine de Pisan. L´Epître d´Othéa à Hector. 1460. Fondation Bodmer. Colonia. Alemania)

Un instante solo mío

soledad

Los primeros monjes vivieron en Egipto en el siglo IV. Eran cristianos que se marchaban a lugares despoblados para vivir lejos de una Iglesia que, en aquél momento, se estaba fundiendo con el Imperio Romano. Por eso la palabra “monje”, que viene del griego “monachós”, quiere decir “solitario”.

Más tarde, hacia el siglo XIII, cuando de nuevo se terminaba una época, algunos volvieron a buscar nuevos desiertos: proliferaron los eremitas y los llamados penitentes por toda Europa, entre ellos San Francisco. Eran personas, muchos de ellos laicos, que renunciaban a su pasado buscando nuevos valores lejos de los bienes materiales de la vida.

Para estar bien en el mundo, ¿cómo hay que estar solo?

“Voy a bordar de tibias lentejuelas
este instante que es mío,
a tapizar de fresas y esperanzas
su borde inmaculado.
Mientras mañana, o todos los momentos
que velan tras el muro de las horas
permanezcan ocultos,
voy a tomar alegre de la mano
el sol que ya comienza a besar mi butaca,
el vaivén de las hojas
que sobrepasan libres los últimos balcones,
el perro que dormita confiado.
Voy a beber la copa del silencio
que siembra paz y amor en el ambiente
para elevar un brindis de ternura
por el dulce recuerdo
de todos mis amigos.
Ahora, cuando el pájaro del sueño
revolotea lejos de mis cuatro paredes,
voy a gustar el vino sorbo a sorbo
de este instante de luz que me acompaña.”
Teresa Berenguer. Brindis por un instante

(Imagen: Christine de Pisan. L´Epître d´Othéa à Hector. 1460. Fondation Bodmer. Colonia. Alemania)

Rondallas de mayo

guta_sintram

En la Hispania romana en el mes de mayo se adoraba la diosa de la fertilidad Maya, con la que se celebraba la llegada de la primavera en unas fiestas que recibían el nombre de Floralia. Seguramente esta tradición sufrió variaciones con la llegada de la civilización árabe a los campos de Castilla, como la manifestación en cantos o rondas a la persona amada. Rondas y rondallas se siguen cantando por Mayos y Mayas.

“Que por mayo era, por mayo,
cuando los grandes calores,
cuando los enamorados
van servir á sus amores,
sino yo, triste mezquino,
que yago en estas prisiones,
que ni sé cuándo es de dia,
ni ménos cuándo es de noche
sino por una avecilla
que me cantaba al albor:
matómela un ballestero;
¡déle Dios mal galardon!”
Romance del prisionero. Anónimo

(Imagen:  miniatura del mes de mayo dal salterio –  “Guta-Sintram codex”, 1154 ca. Estrasburgo, Biblioteca del Seminario.)

NOCHE DE MAYO

techo de dendera

Tefillah
Por los que no se atreven a mirar las estrellas, ni la luna ni el cielo
porque les da miedo tropezar o encontrar lo que no querían…
Para que aprendan a no darse por vencidos, a vivir, a caerse y , finalmente, a levantarse.

“La gente no sabe ni escuchar ni hablar.
Oyen sin comprender; parecidos a los sordos. A ellos se aplica el proverbio: estando presentes están ausentes.
Para los que están despiertos, hay un solo y mismo mundo.
para las almas la muerte es convertirse en agua; para el agua la muerte es convertirse en tierra. Pero de la tierra proviene el agua, y del agua el alma.
Al alma pertenece el logos, que se acrecienta por sí mismo.
El pensamiento es común a todos.
A todos los hombres es concedido poder conocerse a sí mismos y pensar sabiamente.”
(Heráclito. Efeso (Turquía) 535 a. C – 484 a. C.. (Fragmentos))

(Imagen: techo del Templo de Déndera. Egipto)